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La cuenta corriente.

Posted by Israel Marmol on March 24, 2014 in Curso defensa (personal) frente a la banca. |

¿Te han cobrado por cancelar una cuenta? Es improcedente.

¿Te limitan la disposición de fondos de tu cuenta a partir de un límite? Salvo que esté recogido expresamente en el contrato, no se puede.

2.1   Las cuentas corrientes

 

                  Nuestra relación con el banco comienza siempre igual, con  la apertura de una cuenta corriente, que curiosamente es un contrato que no está regulado por una ley específica de la normativa española.

Es un depósito irregular, por el que el banco se compromete a tomar el dinero que le entregamos y custodiarlo, ejecutar las órdenes que comuniquemos, atender los pagos que puedan girarse contra la cuenta y devolvernos una cantidad de dinero hasta el límite que hayamos depositado.

Es un depósito a la vista, sin que se pueda retrasar de ninguna manera la disposición de los fondos por parte del titular siempre que esté debidamente identificado. Las retenciones de saldo[1] o las disposiciones sin que medie orden o autorización[2] son actuaciones que en ocasiones se dan y que no entran dentro de lo permitido por la ley a la entidad bancaria. Sólo se pueden autorizar disposiciones[3] si

–      existe autorización del titular o de un autorizado dentro de los límites concedidos

–      existe una precisión explícita legal o contractual[4]

–      existe un mandato judicial

Sí que se pueden, es más se deben, trabar inmediatamente los fondos de la cuenta si se informara al banco de un embargo por resolución judicial o proveniente de cualquier otro organismo habilitado legalmente. Así, ya que en ocasiones las notificaciones oficiales no se producen o se demoran, el banco debe avisar al cliente y debe trabar los fondos inmediatamente[5], sin permitir disposiciones de los titulares y mucho menos si estas disposiciones significan que cuando se cargue el embargo la cuenta quede en descubierto.

Las cuentas deben contar con uno o varios titulares, los cuales pueden disponer de los fondos del modo en que acuerden:

–      solidariamente, si cualquiera puede disponer de cualquier importe cuando lo deseen

–      mancomunadamente, si se requiere la participación de dos o más de los titulares para realizar las disposiciones o dar las órdenes.

Se pueden combinar las opciones y establecer límites, de modo que un titular pueda disponer de €1,000 solidariamente, pero sea preciso que actúen dos mancomunadamente para importes superiores, o se puede requerir que actúe el contable[6] con el controller para disponer de hasta €10,000, pero se requiera que sean el director financiero y el director general los que intervengan hasta €1,000,000, etc. Las combinaciones son las que dicten los acuerdos de los participantes.

El banco no puede limitar la disposición de los fondos al titular en ningún caso, cualquiera que sea el importe, salvo que la limitación esté establecida expresamente en el contrato de cuenta corriente. Puede resultar cortés avisar de que se va a acudir a realizar una disposición pero no es obligatorio, de nuevo, salvo que la limitación esté expresamente recogida en el contrato según doctrina del Banco de España, y en caso de que por cualquier causa la oficina no disponga del efectivo necesario, deberá poner a disposición del cliente los fondos mediante cualquier otro medio alternativo[7] (cheque conformado, cheque bancario, orden de movimiento de fondos) sin que suponga coste adicional para el cliente, ya que no es un servicio solicitado por él sino el cumplimiento de un servicio de caja asumido por la entidad contractualmente[8]. Se podría argumentar que actualmente hay una restricción a los pagos en efectivo superiores a €2,500 y el banco podría hacer valer tal limitación para eludir su responsabilidad, salvo que:

–      la restricción opera cuando uno de los intervinientes es empresario o profesional

–      puedo alegar que necesito disponer de €9,980 para hacer cuatro pagos de €2,495 cada uno y nadie podría argumentar que no estoy en mi derecho

–      puedo querer guardarlos en el colchón

–      puedo tener la intención de llevármelos a otro país, y el máximo que puedo sacar en efectivo desde España es de €10,000, sea a la Unión Europea o fuera de ella[9], así que cualquier disposición en efectivo inferior a tal cantidad es legítima y legal

La entidad no puede impedirme disponer del dinero que quiera, hasta el límite del disponible en la cuenta corriente. Sí que puede dirigirme hacia el cajero automático para disposiciones menores, y el Banco de España lo considera una medida dirigida a mejorar la eficiencia operativa, si bien en mi opinión tal restricción debería significar que no procede la comisión (al menos en parte) de la tarjeta de débito. ¿Por qué? Porque el servicio de caja está cubierto por la comisión de mantenimiento de la cuenta. Si para hacer uso del servicio de caja me obligan a usar un medio concreto no pueden cobrarme por la herramienta para usar tal medio.

 

                  Nos topamos con la primera de las excusas que nos va a dar el cajero o el gestor comercial a la hora de realizar una operación perfectamente legítima. Cuando no es su voluntad cumplir con las instrucciones del cliente[10] es muy común que surja una dificultad impuesta por un tercero, normalmente el Banco de España. Si quiero disponer de €7,500 en efectivo, no podré “por normativa del Banco de España”. Si me quieren imponer una clausula suelo en un préstamo, “es normativa del Banco de España” (juro que me lo dijeron). Otra opción es mucho más insultante para cualquier inteligencia: “no te preocupes por los papeles, aquí lo que vale es lo que hemos hablado tú y yo, soy el director y voy a estar aquí para lo que te haga falta el tiempo que sea necesario”. En este caso hay al menos tres mentiras:

–      ¿alguien puede creer que una conversación verbal con el director va a tener más fuerza que la póliza o la escritura firmada ante Notario? Incluso si no es más que un contrato que especifica una comisión con la que no estamos de acuerdo, ¿valdrá más la palabra del director que el papel? Ya trataremos el tema de las comisiones que aparecen en nuestras cuentas de repente.

–       el director va a estar de nuestro lado mientras seamos unos buenos clientes, lo que significa que nuestra actividad económica le sirva para cumplir con los objetivos. Es duro, pero es así. El mayor error que cometió la mayoría de la gente en los años de la burbuja (yo, el primero) fue pensar que el director de la oficina era su amigo, incluso si fue al bautizo de nuestro primogénito. No quiero pensar que fueran muchos los que lo propusieran como padrino, pero alguno habrá.

–      las entidades cambian periódicamente al personal de las oficinas, con traslados y reasignaciones a otros servicios. Una de las razones es precisamente evitar que se creen relaciones personales demasiado estrechas con algunos clientes. Si hay un acuerdo con el director del momento, en cuanto pase a otro puesto u oficina podemos darlo por finiquitado, o al menos tendremos que volver a comenzar el proceso de negociación con el nuevo.

                  Algo que jamás sugeriría que se hiciera es acudir a la oficina habitual y pedir un importe en efectivo descabellado, por ejemplo los €25,000 que voy a emplear en la compra de un coche, de modo que no pudieran atender la petición y tuvieran que darme un cheque conformado por ese importe, pero sin coste, para acudir al concesionario. Me parecería inaceptable usar una artimaña así para ahorrarme el coste (que puede ser elevado, sobre todo si no lo hemos negociado previamente) de emisión de un cheque bancario o conformado o la emisión de una Orden de Movimiento de Fondos (antigua transferencia vía Banco de España, en el que la disponibilidad en la cuenta del beneficiario es casi inmediata). Para la compra de una casa sería más complicado, ya que los fondos es habitual que sólo estén disponibles tras la firma del préstamo hipotecario, y éste no se va a firmar sin la operación de compra venta en el mismo acto en Notaria. En este caso es imprescindible negociar el importe que supondrá la emisión del cheque conformado, porque un 0,12% sobre el importe, como cobra el Banco Santander, son otros €180 de gastos con los que no contábamos a la hora de calcular lo que nos costaría comprar la casa.                

 

Es perfectamente legal, si bien incomprensible en estos tiempos digitales y de la imagen, que el banco nos cobre un pequeño importe en concepto de verificación de identidad o de firma por retirar dinero en una sucursal distinta de aquella en la que tenemos abierta la cuenta. Si tratan de hacerlo en la de origen, no pueden.

Volviendo a la obligatoriedad de acudir al cajero para realizar ciertas operaciones, se pueden pensar en un par de maneras de evitarlo, lo que puede ser imprescindible si has olvidado la tarjeta, por ejemplo.

La primera es solicitar €3,060[11] si quieres retirar €60, suponiendo que €3,000 es el mínimo impuesto para las operaciones por ventanilla. Luego ingresas de vuelta los €3,000 sobrantes y entre todos habéis conseguido hacer un fabuloso pan con unas tortas. Con la inestimable colaboración del banco y sus imposiciones ilegales.

La segunda, argumentar la ineludible necesidad de disponer de €62,23 o cualquier otra cantidad que implique monedas. Para la máquina de vending por ejemplo. Si no acceden, pedid una hoja de reclamaciones porque no pueden privar a la clientela de su derecho a usar moneda fraccionaria de curso legal[12]. Eso si, en la sucursal donde está la cuenta, ya que si no la comisión por verificación de firma está asegurada. La máxima.

En el caso de comisiones negociadas y similares, incluso si todo se mantiene igual, hay entidades que realizan barridos periódicos para restablecer las condiciones de tarifa a todos los clientes. Así fuerzan a una nueva negociación a los que se dan cuenta y lo ponen de manifiesto, a los que se pueden pedir nuevas compensaciones por el privilegio, y cobran comisiones incrementadas a los que no se percatan de los cambios o piensan que no merece la pena reclamar por un importe tan pequeño. Aunque la Ley de Servicios de Pago[13] indique que todo cambio en las condiciones negociadas debe comunicarse al cliente con dos meses de antelación, no es algo que se cumpla habitualmente.

Una de las enseñanzas del curso es que debemos estar alerta para defender nuestros intereses. Quiero evitar los juicios de valor y las calificaciones personales, más allá de señalar que quien se sienta al otro lado del mostrador o de la mesa defiende los intereses de la entidad que le paga, es lo lógico, y defender estos intereses no tiene porqué, habitualmente no puede, coincidir con considerar los del cliente. Es una negociación en la que lo que nosotros perdemos en forma de mayores comisiones, diferencial de tipo de interés incrementado, clausulas inconvenientes o productos adicionales que no necesitamos lo gana la entidad y ésta lo traslada al empleado vía comisiones, bonos por objetivos o simplemente mantenimiento del empleo en una situación en la que sobran entre un tercio y la mitad de las sucursales que se abrieron durante la fiebre del ladrillo. Si recuerdas que todo lo que concedas debe ser a cambio de una contrapartida que a ti te beneficie y que estás defendiendo tus legítimos intereses y no para regalar nada a nadie tu relación con el banco mejorará mucho y los resultados serán mejores.

Últimamente hay entidades[14] que están cobrando comisiones por ingresos de efectivo realizados por persona distinta del titular o autorizados. Según el BdE este servicio está incluido en el servicio de caja retribuido por la comisión de mantenimiento y por tanto es improcedente[15], salvo que el ordenante del ingreso requiera un servicio adicional, como identificar el concepto o el nombre del ordenante[16]. Aunque la opinión del BdE es del 2,009 y se pueda argumentar que es previa a la Ley de Servicios de Pago, de noviembre de 2,009, la misma memoria realiza múltiples menciones e interpretaciones de dicha Ley[17] por lo que no sería lógico que no la hubiera considerado a la hora de emitir este dictamen.

                  Cancelación de cuentas:

Es una facultad de cualquier cliente[18], sin más requisito que un preaviso recogido en el contrato que en ningún caso puede ser superior a un mes. Si el contrato es de duración indefinida o superior a doce meses y estos han transcurrido, la cancelación debe ser gratuita. Tenemos constancia de que algunas entidades han cargado gastos de cancelación de cuenta a  quien ha tratado de ejercer este derecho, lo que es improcedente y se puede reclamar. También nos consta que algunas entidades no han permitido la cancelación de una cuenta corriente que se abrió para la formalización de un préstamo hipotecario, con el argumento de que “el número de cuenta estaba incluido en la escritura”. El principio de que nadie puede obligarse indefinidamente opera aquí y la lógica, también. Si consideramos que algunas entidades comienzan a cobrar por disposiciones de efectivo en oficinas distintas a la de la cuenta corriente y que la comisión de mantenimiento de cuentas corrientes se está disparando, nada más normal que cambiar la cuenta principal a una sucursal más cercana si resulta que me mudo, por ejemplo. El trámite de asociar una nueva cuenta al préstamo hipotecario es trivial, si se quiere hacer, y si el argumento de que la cuenta corriente está incluida en la escritura fuera válido lo sería también al revés, de tal modo que los clientes nos podríamos oponer a las fusiones de las nuevas entidades, en la medida en que implicaran un cambio de numeración de las cuentas recogidas en los contratos en vigor.

Además tenemos derecho a que se nos reembolse la parte proporcional de las comisiones que hubiéramos pagado por anticipado o a sólo abonar la parte efectivamente devengada[19]. Y esto en todos los casos, tanto si queremos cancelar una cuenta corriente como una tarjeta de crédito, por ejemplo, nos deben devolver la parte de comisión devengada (si se carga por anticipado) o sólo se debe cobrar por el tiempo que efectivamente ha estado en vigor. Esto es muy útil para el caso en que se comienzan a cobrar comisiones por las tarjetas de crédito que hasta el momento habían estado exentas. Además de ser una mala práctica bancaria por la que podemos reclamar, en el momento en que observemos que comienzan a cobrar podemos acudir al banco y cancelar los plásticos. Tendrían que devolvernos la parte de comisión no consumida, que podrían ser 340 o 350  días si actuamos diligentemente al ver el cargo en la cuenta.

Adicionalmente, una vez cancelada la cuenta esta acción es firme. Por tanto, el banco no tiene la facultad de reabrir una cuenta cancelada para cargar una liquidación pendiente[20]. Si resta algo por pagar, debe reclamarlo usarlo los cauces que tiene en su mano. Sí puede negarse a cancelar una cuenta si resulta que existen liquidaciones pendientes mientras estas no se realicen, pero una vez cerrada la cuenta no hay vuelta atrás.


[1]   Se realizan retenciones para responder de operaciones no garantizadas cuando el banco considera que la solvencia del cliente se ha deteriorado. Por ejemplo, para atender posibles devoluciones de operaciones realizadas con un datáfono el director puede decidir retener un importe de la cuenta corriente lo cual no es aceptable.

[2]   No es desconocido el caso en el que se produce un descubierto en una cuenta de un titular y el director toma fondos de la cuenta de un autorizado en la primera para cubrir la deuda. Este caso sería irregular, pero hay que revisar los contratos concretos, ya que si la cuenta de la que dispone es de un co-titular sí que se podría hacer.

[3]   MSR BdE, 2009. Página 132

[4]   En este caso, el contrato debe haberse firmado con el banco, no con un tercero. Así, el banco no podrá realizar una disposición incluida en un contrato con su compañía de leasing o aseguradora asociada, por ejemplo, sin la autorización del titular. Sería preciso un mandato judicial si hubiera disconformidad y el banco no puede cargar un importe si el cliente manifiesta su disconformidad, aunque conste un contrato con la empresa asociada.

[5]   Pagina 136, MSR BdE 2009.

[6]   Hablo de puestos concretos en una empresa en un ejemplo ficticio para dejar clara la jerarquía que puede operar a la hora de permitir disposiciones.

[7]   Pag. 70, MSR BdE, 2,010

[8]   Véase página 128 de la Memoria del Servicio de Reclamaciones del Banco de España, 2,009.

[9]   http://www.agenciatributaria.es/AEAT/Aduanas/Contenidos_Privados/Declaracion_de_Movimientos_de_Medios_de_Pago-_S1/Instrucciones/prev_blan_cap.pdf

[10] Las razones pueden ser diversas: me estoy llevando fondos que quieren conservar en su balance, estoy dudando ante una clausula contraria a mis intereses, el producto que me ofrecen no es el más adecuado, etc.

[11] Esta idea no es mía, es de la inconmensurable Mentxu Hidalgo, Presidente de EN+, Diseño Social, que lo hizo cuando le negaron la disposición de €60 por ventanilla.

[12]  Página 135 MSR BdE, 2009

[13] En su artículo 22,2 “Modificación de las condiciones del contrato marco”

[14] Bankinter y la Caixa cobran €2 por ingreso, por ejemplo

[15] Página 129 MSR BdE 2009

[16] A esta posibilidad se ha acogido el Banco Popular, que ha publicado la comisión de €1,5 por incluir el concepto del ingreso. Deben informar previamente de la comisión y dar la posibilidad de desistir de la operación sin coste

[17] Véanse páginas 77, 78, 80 y 82, por ejemplo, de la citada MSR BdE 2,009

[18] Según el artículo 20 de la Ley de Servicios de Pago y 62 de la Ley General de Defensa de los Consumidores y Usuarios

[19] Según artículo 20.4 de la misma Ley y 87.5 de LGDCU

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