♻️ El gato de Cheshire y las acciones

“Los peritos revelan que una SICAV de Rato compró de forma oculta acciones de Bankia.”

Lamento no encontrar la referencia a la cita exacta que menciono en el título y que serviría para explicarlo mejor pero la idea, de una mujer miembro de MENSA cuyo nombre no recuerdo, es que el valor de una empresa como resultado de multiplicar el número de acciones en circulación por la cotización es una ilusión equivalente al Gato de Cheshire de Alicia en el País de las Maravillas. Creemos que es así pero nos engañamos. La cotización no es más que el valor asignado a la última acción que se vende, el precio al que se cierra la transacción.

Solo una participación reducida en el capital de la empresa puede considerarse que “vale” el resultado de multiplicar el número de acciones de tal participación por la cotización del momento, y siempre sujeta a la falacia de la composición, solo valdría para una pequeña participación, pero no podemos considerar que el valor de la suma de cada vez más participaciones hasta llegar al total vaya aproximándose al valor total. El umbral a partir del cual deja de ser cierto no puede determinarse, al igual que muchos otras variables financieras. Otro día cuento la anécdota del inconmensurable Juan Palacios Raufast respecto a la posibilidad de observar la rentabilidad exigida por los accionistas.

¿La razón? Simple, si se quisiera vender un número significativo de acciones caería el precio de las mismas y por ende el de todas las acciones, también el de aquellas cuyo propietario no tiene intención de vender.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la noticia que enlazo al principio? Pues que el objetivo de estas operaciones realizadas sin publicidad eran una aplicación práctica de la ilusión del Gato de Cheshire: mediante la compra de un número suficiente de acciones cuando se observa que su precio puede caer, se mantiene artificialmente la ilusión de que la empresa tiene mas valor del real. Mientras mantengamos una oferta de compra de acciones a un precio adecuado la cotización se mantendrá a ese nivel y podremos obtener múltiples beneficios.

Un concepto relacionado es el de los cuidadores de mercado: aquellos encargados, en teoría es su única función, de proporcionar liquidez a los valores cuyo cuidado se les asigna. Digo que en teoría es su única función porque es fácil que se vean tentados a caer en otros comportamientos que se aproximen a la manipulación.

El problema de todas estas figuras es la consecuencia de la famosa cita de Keynes: “El mercado puede mantenerse irracional mucho mas tiempo del que tú puedes mantenerte solvente”.

El mejor ejemplo del problema al que se enfrentan los cuidadores fue cuando George Soros consiguió expulsar a la Libra Esterlina del Exchange Rate Mechanism por el cual los Bancos Centrales se comprometían a mantener las divisas nacionales dentro de ciertas bandas de fluctuación. Su objetivo no era expulsarla, por supuesto, era hacer una fortuna aprovechándose del compromiso de mantener a las divisas en dicha banda de fluctuación.

Ante tal compromiso, el “cuidador” debe aceptar todas las operaciones que se le presenten y si un número suficiente de operadores se conjuran para inundarle de ofertas que debe aceptar, es cuestión de tiempo que simplemente se quede sin recursos para hacerlo.

Y el dilema del cuidador es en qué momento retirarse del mercado. ¿Aguantará hasta agotar todos sus recursos o habrá un punto en el que incumplirá su mandato?

Les cuento un experimento que hace un profesor de negociación de Harvard por el cual ha conseguido que un alumno pague $204 pujando por un billete de $20.

¿Imposible? Depende de como se diseñe la subasta. El truco está en que la subasta opera casi igual que una cualquiera… salvo que quien paga por el billete de $20 es quien ha realizado la penúltima puja. En el momento en el que alguien llega a $16, pagaría quien pujó por $15. Éste aumenta hasta $17 y comienza una espiral diabólica hasta que alguien asume que ha caído en una trampa de la que no se puede salir.

Hablando de George Soros: acaba de invertir €500 Millones en el Banco Santander. Yo no lo pensaría ni un solo momento ahora mismo, en estos casos aplica casi siempre “follow the líder”. Si tienen algo de liquidez para invertir a medio o largo plazo, yo compraría Santander.

Actualización a 11 de julio de 2,016. Cuando se publicó esta entrada el 15 de enero de 2,015 el precio equivalente de la acción era de €5,51. Hoy está en €3,51. Si hubiera seguido mi consejo hubiera perdido un 36%.

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