Edmond de Rothschild II.

No se puede prever el futuro, como comenté la semana pasada, pero sí que se puede aprovechar el conocimiento real de lo que va a pasar, por ejemplo por la distinta velocidad a la que se transmite la información.

La historia creo que es muy conocida, copio y pego de Metapedia: “Uno de sus agentes (de Edmond de Rothschild) fue espectador privilegiado de la Batalla de Waterloo y una vez que se aseguró que la batalla se decidía a favor de Inglaterra y Prusia, salió al galope reventando sucesivas monturas, pagó una gran suma de dinero para cruzar el canal de la Mancha y luego continuó su galope hasta Londres informando a Rothschild sobre la inevitable victoria de Wellington, de modo que Rothschild se dispuso a vender sus acciones en la Bolsa de Valores inglesa a cualquier precio.

Los demás agentes de bolsa, conociendo el valor de la información que manejaban los Rothschild, interpretaron que Napoleón había ganado la batalla, con lo que el pánico se apoderó del mercado que cayó a niveles nunca vistos. Una vez que las acciones alcanzaron un valor mínimo, un pequeño grupo de agentes compraban anónimamente para Rothschild las acciones de la deuda de guerra británica que se vendían a un precio miserable.”