Confundiendo.

“Las siete fortalezas que AENA ante el inversor.”

Y creo que nos estamos equivocando. Estas fortalezas proporcionarán mucha seguridad a los actuales propietarios, pero para convencer al inversor falta un elemento crucial: el precio. Mira que soy excéntrico y ecléctico, pido algo que  a nadie se le hubiera ocurrido.

Porque se puede buscar dinero mediante dos operaciones y con dos objetivos:

– obtener fondos con los que hacer crecer el negocio, sería una Oferta Pública de Suscripción en la que se ampliaría capital y se ofrecerían las nuevas acciones

– una Oferta Pública de Venta, en la que los propietarios hagan caja vendiendo sus negocios tras haber hecho crecer el negocio

En el primer caso se busca hacer crecer el negocio y en el segundo extraer la rentabilidad del negocio creado.

Así que, aunque en ambos casos el propietario buscará obtener el mejor precio posible, en el segundo tiene todos los incentivos existentes para inflarlo y esquilmar a los incautos que acudan.

Si “incautos” les parece una palabra inadecuada, me remito a la cita del post “Un buen negocio puede no ser una buena inversión“, “el beneficio se palpaba cuantioso, rápido y seguro a costa de pasar los futuros riesgos a los inversores secundarios que siempre están deseosos de colocar sus ahorros en oportunidades únicas, siguiendo recomendaciones de “sus asesores.

Como el negocio de AENA está consolidado y no se mencionan planes de expansión, estamos ante la segunda situación.

La frase clave: “Ahora, la necesidad de capex (inversión en infraestructuras) está muy limitada para los próximos años y no supondrá un desembolso de más de 450 millones de euros por ejercicio.” Una empresa que no necesita fondos para acometer inversiones en activos fijos y cuyas operaciones ya están generando efectivo para financiarse, como cuenta la noticia.

Además, el precio se ha establecido en la parte alta de la banda orientativa, que estaba entre €43 y €55. Hay que reconocer que hay una fuerte demanda de títulos y que el 90% de la emisión va dirigida a inversores institucionales, que suelen saber lo que se hacen.

Es una OPV para hacer caja, no para crear negocio.

(Sobre el lamentable espectáculo que disfrutamos en el primer intento de vender la compañía tampoco vamos a hacer sangre. Pero no puedo dejar de mencionarlo.)