O es cachondeo o hay que cerrar el país y empezar de nuevo.

Cachondeo no es, así que me parece que la única solución es echar una capa de cemento de dos metros y empezar de nuevo.

Porque lo de que “La CNMV realizó pagos indebidos y dio bonus sin justificar a sus directivos” no tiene nombre. O sí, pero de los que dan lugar a la aplicación del Código Penal, sobre todo si seguimos por la senda de incluir la mala educación y ser un animal de bellota, que quedará feo pero me parece que alguien ha perdido el norte.

Que el organismo encargado de la supervisión de los mercados financieros tardara trece meses en aplicar el convenio correctamente, dejara prescribir el derecho a reclamar las cantidades abonadas a los trabajadores indebidamente por ese retraso y asumiese una indemnización de €2,3MM por la rescisión anticipada de su contrato de alquiler para mudarse a una nueva sede que no necesitaba atendiendo a la plantilla que debió haber previsto que iba a necesitar es muy grande.

Ya digo, reconocemos nuestra absoluta incapacidad de gestionar un país con aspiraciones de ser serio, echamos una capa de hormigón de dos metros, cedemos nuestra soberanía a algún dirigente serio, se me ocurre algún dictador africano como Mugabe u Obiang, y nos sometemos como protectorado para comenzar de nuevo.

Porque nosotros ya hemos demostrado que no sabemos.

Actualización: ¡Oh, sorpresa!, que dice la CNMV que no, que ellos no han incumplido ninguna ley y que todo lo han pagado de acuerdo con lo establecido.

De un modo exótico, como establecer bonos por objetivos y no definir los objetivos así que acudieron al plan de actividades de la CNMV, pero que no hicieron nada malo.

Salvo mantener un número de directivos superior a lo debido y pagar un variable por objetivos que no definieron, pero por lo demás, todo perfecto.

La respuesta del Tribunal de Cuentas al asunto de los objetivos hay que citarla, es fantástica: “la normativa dispone que la percepción del complemento variable “se halla condicionada a la consecución de unos objetivos previamente establecidos conforme a parámetros evaluables por quien ejerza el control de la entidad (en el caso de la CNMV sería su Consejo)”. Y añadía: “No existe, sin embargo, constancia documental de la previa definición de tales objetivos específicos, a los efectos indicados, por parte del Consejo de la CNMV, sin perjuicio de la existencia de los objetivos genéricos del plan de actividades de 2013 de la CNMV. El importe abonado por este concepto retributivo en 2013 ascendió a 218.600 euros”.