Mis propósitos de año nuevo.

Al igual que el Santander se ha propuesto dejar de sangrar, digo no tomar a sus clientes por idiotas, digo no aprovechar su potencia comercial para colocar basura, digo “centrarse en el cliente (…) Dejar de ser un banco de producto para ser uno de cliente, es decir, evitar la rotación y tratar mejor a los que entran por la puerta”, supongo que tendré que pensar en algo:

– publicar una entrada diaria, porque temas que tratar hay

– terminar mi “Curso de Defensa (Personal) Frente a la Banca” y publicarlo o simplemente regalarlo

– terminar el plan de negocio de “La Segunda Oportunidad” y que sirva para su objetivo: acordarnos de las personas

– poner en marcha el Banco de Alimentos para Mascotas a mayor escala. Ahora mismo soy yo ofreciendo bolsas de pienso a transeúntes que encuentro con perros adultos. El último can se llama Héctor, se pone en la puerta del Mercadona del Sitio de Calahonda y ahora pesa 42 kilos, una diferencia sustancial frente a los 27 que pesaba cuando lo recogió su amigo de dos patas, cuyo nombre ahora no recuerdo, pero al que no puedo dejar de admirar por lo bien cuidado que tiene al bicho. Cada vez que me lo encuentro salgo del súper con un par de latas o un saco de pienso para él.

Este propósito lo puede hacer cualquiera, les reto a que lo pongan en práctica. Y a que charlen unos minutos con estas personas. A menudo es lo que más agradecen.