El periodo medio que un inversor mantiene acciones cae en picado.

El FBI investiga desde hace un año las operaciones de alta frecuencia en bolsa.

Estaría utilizándose información privilegiada sobre transacciones a la que no tienen acceso el resto de inversores.

Actualmente hay tal cantidad de transacciones que se abren y cierran en milisegundos que el tiempo medio que el universo de inversores mantienen los valores un día de estos va a llegar a segundos.

Ha habido mudanzas de oficinas de agencias de valores a edificios más cercanos a las bolsas para que las órdenes tarden microsegundos menos en llegar, se han gastado cientos de millones de dólares en una infraestructura para ahorrar tres milisegundos el tiempo de comunicación entre los mercados de futuros de Chicago y los de valores de Nueva York, como nos cuenta Krugman en el País.

Este artículo tiene perlas como estas:

Los amigos de Wall Street también afirmaban que la proliferación de los instrumentos financieros complejos estaba reduciendo el riesgo y aumentando la estabilidad del sistema, por lo que las crisis financieras eran algo del pasado. No me digas.

Pero si nuestro descomunal sector financiero no nos está haciendo más seguros ni más productivos, ¿qué está haciendo? Una de las respuestas es que está tomándoles el pelo a los pequeños inversores haciéndoles gastar cantidades inmensas en un intento vano de ganarle la partida al mercado.

Otra posible respuesta es que se está destinando mucho dinero a actividades especulativas que son rentables para los individuos, pero improductivas para la sociedad.

Estamos entregando cantidades ingentes al sector financiero y recibiendo a cambio poco o nada (tal vez menos que nada). Philippon cifra el despilfarro en el 2% del PIB. Pero incluso esa cifra, diría yo, subestima el verdadero coste de nuestro inflado sector financiero. Porque hay una correlación clara entre el auge de las finanzas modernas y el regreso de Estados Unidos a unos niveles de desigualdad propios de finales del siglo XIX.