¡Maldita realidad!

Keyness criticaba a sus colegas economistas durante la Gran Depresión de los años 30 que “se mantenían impertérritos ante la falta de correspondencia entre los resultados de sus teorías y los hechos observados.”

Si es que así no se puede, con lo bonito que queda el modelo en la pizarra y lo cuadraditos que quedan los números en el Excel.