Bajo el radar. (Con permiso de Nada es Gratis)

La CNMV tiene en consulta pública un proyecto de circular que “aclara las reglas de juego para la venta de productos al minorista.”

Me encanta.

La intención de la CNMV es intensificar especialmente la supervisión sobre las entidades con mayor número de clientes minoristas y sobre las que comercializan “activamente” instrumentos complejos.

Entre otras cosas, también se pretende que las firmas comuniquen a la CNMV más datos acerca de la tipología de clientes así como de los incentivos cobrados.

Cuando las entidades tengan más de 10.000 clientes minoristas o sean activas en la venta de productos complejos tendrán que enviar “los estados relativos a la colocación, recepción, transmisión y ejecución de órdenes” trimestral y anualmente.”

De la noticia en Expansión, que no puedo enlazar, extraigo lo importante: las empresas que cuenten con un alto volumen de clientes minoristas (más de 10,000) o las que se muestren más activas en la comercialización de productos complejos a particulares (compras trimestrales superiores a 20 millones de Euros, sin contar derivados, o compras sobre derivados superiores a 100 millones de Euros, estarán obligadas a remitir información sobre su operativa cada trimestre. Hasta el momento sólo debían dar cuenta anualmente.

La única forma de que esta normativa sea útil es que el plan de inspección marque a las entidades que se queden en 9,995 clientes, €19,5 millones sin derivados o €99 millones con derivados como prioritarias para ser inspeccionadas en profundidad.

Porque nos lo dice Nada es Gratis: existen las anomalías estadísticas relevantes en la distribución de la facturación de las empresas que muestra picos importantes justo por debajo de los umbrales que marcan obligaciones tributarias incrementadas, en periodicidad de las declaraciones e ingresos o simplemente de detalle en la información.

Estas anomalías son indicadores de posibles maniobras para eludir tales obligaciones. Así que tiene todo el sentido del mundo centrar los esfuerzos en los que se quedan cortos, sobre todo por poco, que en los que superan dichos umbrales, sobre todo por poco. Porque es mucho más probable que se esté produciendo un fraude si nos quedamos por debajo del umbral que si lo sobrepasamos, sabiendo que hacerlo supone entrar en el radar de la Agencia Tributaria.

A lo que voy: esta Circular debería servir para definir criterios para que la inspección se fije en las entidades que no superen los umbrales marcados, siendo el orden función de la distancia a la que se queden de superarlos.