Deliciosamente irónico. E inocente.

Lo que las empresas pueden aprender del crimen organizado.“, un artículo de la Harvard Business Review que me ha divertido mucho.

Mientras que las compañías aún buscan el modo de monetizar su popularidad en redes sociales, los criminales se dieron cuenta muy rápidamente de que las actualizaciones de Facebook eran una herramienta muy valiosa para planear los asaltos a domicilios y que el robo de identidad era mucho más fácil gracias a las redes sociales.

Subcontratan a especialistas. Se dirigen a mercados de nicho para encontrar habilidades específicas. Por ejemplo, Dubai dispone de los mejores talentos en lavado de dinero.

Las organizaciones criminales pagan bien, tanto para compensar el riesgo legal en que se incurre como por los altos márgenes con los que trabajan.” Dándole la vuelta, si la paga que ofrece un negocio es demasiado bonita para ser verdad… probablemente lo sea. Los mercados son enormemente competitivos, el tiempo durante el que se mantiene la ventaja competitiva es cada vez menor, los márgenes se estrechan por la intensa competencia….

¿Y alguien viene y nos ofrece una actividad fácil y sin riesgo que nos deja un 60% sobre el precio de venta? ¿O más? Si puede pagarnos un 60% es porque ellos obtienen el 40% o incluso el 70%.

Aplicando la lógica inversa, lo más normal es que no sea legal. O que no sea sostenible.

Una estafa piramidal puede “permitir” el reparto de un 130% o más del importe recibido por la sencilla razón de que va pagando a los primeros con el dinero de los que vienen por detrás, no es un negocio al uso, es una estafa.

Pero habíamos quedado todos escarmentados con los sellos y Nueva Rumasa, ¿verdad? Eeeeeeerror.

Hay otro sector donde las remuneraciones también suelen superiores a las habituales en el mercado laboral, pero no involucra actividades ilegales. Bueno, técnicamente no están fuera de la ley, vanos a dejarlo así.

Otras actividades donde las remuneraciones

Seguimos con las conclusiones:

Comparar las prácticas de las organizaciones criminales y terroristas con las de las empresas es por definición un ejercicio imperfecto.

Las organizaciones criminales no se preocupan de las consecuencias sociales y humanas de sus actos.

Lo dice en contraposición a las empresas que sí, siempre, sin duda, no me miren así que lo dicen en serio, se preocupan de las consecuencias sociales y humanas de sus actos. No quiero caer en la demagogia in exagerar actuaciones más que cuestionables, pero vamos a dejarlo en que se demuestra cada vez más que el control externo es imprescindible para que las empresas no fuercen un poco las reglas.

Ya les digo, muy divertido el artículo.