Los pánicos.

“¿Has visto un pánico bancario?

Es como ver a una ballena varada mientras los cangrejos se la comen viva.”

Terry Pratchett en “Dinero a mansalva”.

¿Cómo se ha tratado de evitar un pánico bancario? Pues ha habido quien ha puesto en la cola para retirar efectivo considerables sumas de dinero… en moneda fraccionaria. La moneda volvía a las cajas por la puerta de atrás mientras otros conchabados seguían en la cola. Nos lo cuenta Charles P. Kindleberger en “Manías, pánicos y cracks“. Si sólo pueden leer un libro sobre el tema, no hay otra elección.

Ken Follet describía muy bien un pánico o el hecho de que un banco se viera forzado a cerrar sus puertas, lo peor que podía hacer el propietario para su orgullo y, si lo tenía, ética en su novela “Una fortuna peligrosa“. Una muy entretenida novela que cuenta muchos detalles del funcionamiento bancario en el siglo XIX.

Un pánico bancario se produce cuando los depositantes pierden la confianza en que van a recuperar sus depósitos en cualquier momento, por lo que acuden raudos a retirar sus depósitos antes de que se agoten los fondos del banco.

¿Pero esas cosas sólo pasaban cuando estábamos en la prehistoria financiera, verdad? Ahora no se puede dar, ¿no!

Pregunten al Royal Bank of Scotland en 2,008 en plena crisis de Lehman Brothers. El Fondo de Garantía de Depósitos es el ingenioso mecanismo que se ha desarrollado para evitar los pánicos bancarios. Pero al igual que sabemos que el dinero funciona por la confianza en que se pagará al portador, siempre que no pida que se le pague, el FGD funciona… siempre que no se le pida que funcione… Porque resulta que el Fondo español acumulaba la asombrosa cifra de €5,000 millones… y sólo el rescate del Banco de Valencia supuso €3,000 millones.

El nuevo Fondo Único de Resolución europeo estará dotado con €55,000 millones y un sólo rescate, grande, el de AIG, en Estados Unidos supuso €60,000 millones.

A lo que voy es que el FGD es como una red de seguridad de trapecistas… cuyas “celdas” fueran mayores que los saltimbanquis… de modo que si cayeran pasaran por los huecos de la red y se estamparan contra el suelo. El FGD simplemente no tiene dinero para atender las obligaciones que asume: reembolsar hasta €100,000 por titular y entidad en caso de que la entidad no pueda atender sus obligaciones.