Hablemos de dinero.

Moisés Naim nos lo propone. Aunque en este país la pregunta “¿Qué haces, cuánto ganas?” se considera de mal gusto, a diferencia de en otros países, vamos a dejar el pudor a un lado y hablar de dinero. No de cuánto ganas sino cómo lo conservas después de haberlo ganado. Si además de conservarlo lo haces crecer ya será como el que contaba: “a mi me gusta jugar al poker y perder.” El interlocutor le dijo “será ganar.”

A lo que respondió: “bueno, ¡eso ya tiene que ser la leche!”

Tres preguntas muy sencillas sobre finanzas fueron acertadas por entre el 50% de los encuestados (Suiza, donde si no) hasta el 4% (Rusia). En los USA acertaron un 30% y no tengo datos de España, pero sólo puedo suponer que los resultados serían desoladores.

Las pregntas eran:

Si tiene cien Euros en un banco y le retan un 2% anual, al cabo de cinco años ¿tendrá más de €102, exactamente €102 o menos de €102?

Si obtiene un 1% de rentabilidad en un entorno del 2% de inflación, ¿al cabo de un año podrá comprar más o menos bienes?

Comprar acciones de una empresa ofrece rendimientos más seguros que comprar participaciones de un fondo que invierte en distintas empresas. ¿Cierto o falso?

Un estudio de Lusardi y Mitchell encontró que las personas con menores niveles educativos mejoraban su situación económica en un 82% cuando obtienen más conocimientos sobre cómo manejar el dinero.

Ya nos lo cuentan en Cracked: “Cinco hábitos que desarrollas siendo pobre.” Uno de ellos, el dinero extra se gasta inmediatamente. No hay ningún tipo de planificación. Aunque sea un sitio de humor, aunque este artículo sólo lo tiene en cómo cuenta lo que cuenta, que maldita la gracia que tiene ser pobre, “many true words are said in jest.“, que James Joyce resumió en “In risu veritas.”