Un ejemplo de gestión epiléptica.

A un profesional se le pidió que gestionara, bajo mandato discrecional, un patrimonio familiar.

Llegó a la conclusión de que había que mantener una determinada proporción de Renta Variable y de Renta Fija en la cartera. Hacía un seguimiento continuo de la evolución de la cartera, lo que gusta a cierto tipo de clientes: que se le informe diariamente de la evolución.

(Inciso: Esta querencia por información diaria me parece inadecuada, sólo sirve para ponerse muy nervioso en las caídas y para caer en la euforia con las subidas. Por el efecto riqueza, aunque aún no tengamos más efectivo es muy normal que caigamos en gastos extraordinarios absolutamente innecesarios o en caprichos o premios a nuestra gestión porque la cartera se ha revalorizado. Pero no reducimos los gastos cuando la cartera pierde. Lo sé por experiencia propia.)

Hubo una racha importante de caidas de la bolsa. Además no drástica, no un 25% como en 1,987 en una sola jornada. De esa que es descendente constante.

Entonces el gestor revisaba la cartera, veía que la proporción entre RV y RF ya no era la acordada, pero no por una reestructuración de la cartera sino por un efecto ilusiorio producto de la depreciación de la RV y reequilibraba: movía parte del patrimonio de RF a RV.

A la semana, lo mismo. Caída de RV, desequilibrio entre los porcentajes acordados y nueva suscripción de RV a costa de la RF.

Cuando alguien revisó lo que estaba pasando el patrimonio se había reducido más que significativamente. La protección contra las caidas que ofrece la RF a cualquier cartera había desaparecido. Se había ido perdiendo cada vez más con RV y resulta que de ciertas pérdidas es muy dificil recuperarse. Si una acción cae un 50% no tiene que subir un 50% para estar a la par. Tiene que subir un 100%.

Si una acción cae un 95% ….. ¡tiene que recuperar un 2,000% para volver a la par!

Veo dos lecciones:

– nunca firmar un contrato de gestión discrecional.

– cuidado con las revisiones de la estrategia. Como mucho cada seis años. Mucho mejor anuales.