¿Vale para algo la innovación?

Joseph Stiglitz tiene muchas dudas en el artículo publicado el domingo en el País Negocios. Arguye que en la medición del PIB no se incluyen intangibles, positivos y negativos, como la mejor esperanza de vida por avances médicos o la menor felicidad si sospechamos que una innovación va a dejarnos sin trabajo. Al hilo: algunos estudios psicológicos nos dicen que el anticipo un beneficio o una pérdida nos afecta más que el beneficio o pérdida que efectivamente se produce. El pensar que vamos a quedarnos sin trabajo puede ser peor en nuestro cerebro que el hecho de efectivamente perderlo.

Otro argumento es que no existe evidencia en las mediciones del PIB de los efectos beneficiosos de la innovación, en tecnología, medicina o finanzas.

No es por darme aires, pero humildemente no puedo estar de acuerdo con este argumento. Conseguir medir el efecto en el PIB de las innovaciones exigiría poder comparar las dos situaciones, un PIB con innovación y otro sin ella para que los efectos fueran medibles. Con la caótica acumulación de factores que afectan a la evolución de la economía es imposible afirmar o negar el efecto de una causa concreta en el efecto del aumento o reducción del PIB.

Sí que me ha llamado la atención la frase con la que cierra el artículo: “Si bien puede que no sepamos cuánto están afectando a nuestro bienestar las recientes innovaciones tecnológicas, al menos sabemos que, al contrario de lo que ocurrió con la ola de innovaciones financieras que caracterizaron la economía mundial precrisis, el efecto de las más recientes innovaciones es positivo.”