Una anécdota (posiblemente apócrifa).

Un Director Regional (o Jefe de Riesgos) de una entidad financiera estaba dando una charla a un grupo de directores de sucursal.

Preguntó: “¿Cual debe ser la prima de riesgo que se debe aplicar a un cliente que no va a pagar el préstamo?”

Las respuestas: “Un diez por ciento sobre el mínimo”, “Un quince”, “Complementarlo con otros productos que se paguen por anticipado que aseguren obtener una rentabilidad”.

El comentario del ponente: “Ninguna es correcta: a quien no va a pagar el préstamo, “¡No se le presta!”.

Ay, si este consejo hubiera sido generalizado en España.