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2.1.2 El descubierto y la posición deudora

Posted by Israel Marmol on September 2, 2016 in Curso defensa (personal) frente a la banca. |

Son dos conceptos relacionados, aunque responden a situaciones diferentes:

a) El descubierto se da cuando el banco acepta saldos negativos en cuenta y atiende pagos para los cuales no hay saldo suficiente en la fecha valor.

b) La posición deudora se produce cuando el banco debe cargar un importe por una operación o por un producto asociado a la cuenta corriente y no es posible hacerlo porque la cuenta de cargo no dispone de saldo para realizarlo.

El primer ejemplo sería el descubierto de €200 como consecuencia del pago recibo del seguro del coche (contratado con un tercero) de €300 cuando en la cuenta sólo había €100 y el segundo se daría en el caso en que llegado el vencimiento del recibo periódico de la hipoteca o del paso del recibo de la tarjeta de crédito, no se pudieran atender por no existir fondos suficientes para hacerlo. La operativa y legislación es similar, pero son situaciones distintas.

En ambos casos tenemos una deuda con el banco y se puede argumentar, sin ninguna duda en el segundo, que hemos incumplido las obligaciones asumidas para con él. Por ello tendremos que asumir unas consecuencias financieras de carácter indemnizatorio, pero que están sometidas a límites y condiciones que habitualmente no se consideran por la entidad financiera.

Debemos saber que el banco no está obligado a conceder un descubierto y no se le puede forzar a permitirlo, de modo que es nuestra obligación asegurarnos de que existen los fondos necesarios para atender los pagos que deban realizarse a través de nuestra cuenta. En su mayoría son periódicos y de importes relativamente fáciles de predecir así que lo razonable es que solo se produzca si realmente no podemos y no por un descuido en la llevanza de nuestras finanzas personales.

Hay casos, sin embargo, en que el descubierto es inevitable, por un retraso en el abono de la nómina o por la confluencia de varios cargos en poco tiempo que consuman el habitual colchón financiero con el que contamos, por ejemplo. En estos casos el banco tiene dos opciones a favor del cliente

  • atender los recibos y permitir el descubierto en cuenta. Los directores de las oficinas han visto considerablemente recortadas sus atribuciones y cuando antes podían autorizar descubiertos por importes considerables, €2,000 o €5,000, actualmente no es habitual que puedan concedemás de €300 o €500 a lo sumo, siempre discrecionalmente en función de su relación con el cliente y juicio sobre la capacidad del mismo para cubrirlo en un periodo razonable. El problema es que se trata de una deuda sin garantías, sin un procedimiento rápido por el que puedan recuperar el dinero y en caso de impago supone un quebradero de cabeza para el director y para los servicios jurídicos.
  • Retrasar el cargo de los recibos durante los días que, según operativa bancaria, disponen para hacerlo. El problema es que no suelen esperar esos días y si en el momento en que llega el cargo no hay fondos lo devuelven automáticamente. Es más, según las normas de valoración aplicables a consumidores1, un ingreso por ventanilla durante la mañana debe ser valorado ese día y así se podría atender un recibo que hubiese entrado a primera hora, pero es muy común que la oficina realice un barrido a primera hora de la mañana2 y devuelva los recibos aunque con posterioridad se ingrese, en otro incumplimiento de la norma.

Pero suelen optar por la tercera, devolver el recibo sin más.

Si se permite el descubierto, el cliente debe asumir los costes financieros asociados, en forma de intereses muy superiores a los de las operaciones habituales. Así, no es raro que se prevea la aplicación de intereses del 15%, 22% o 29%, un porcentaje sobre el mayor importe en descubierto durante el periodo de liquidación de la cuenta o una cantidad fija. Adicionalmente se suele prever otra comisión fija (€35 por ejemplo), en concepto de “reclamación de posiciones deudoras”.

Es muy probable que se cargue un importe superior al autorizado legalmente si el cliente es consumidor y es acreedor de la protección ampliada que le ofrece el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios. Y aún en el caso de que no sea consumidor es muy probable que el cargo también sea superior al que legítimamente puede cargar el banco.

Me remito al capítulo 4.1 sobre los abusos en gastos e intereses por posiciones deudoras para comentar las vías de reclamación a nuestra disposición.

1Según el artículo 42 de la Ley SEPA, siendo consumidor una persona física que actúa fuera de la esfera empresarial o profesional

2Caso verídico: previendo un cargo para el que no tenía saldo realicé un ingreso en cuenta a las 08,32 de la mañana. Pues la entidad ya había devuelto el recibo y no lo pagó, a pesar de que debían haber valorado el ingreso en el día y considerar que había saldo.

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