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4.1 ABUSOS. GASTOS E INTERESES POR POSICIONES DEUDORAS

Posted by Israel Marmol on September 2, 2016 in Curso defensa (personal) frente a la banca. |

Es de los abusos más frecuentes y flagrantes. Hay dos situaciones habituales por las que se carga:

a) cuando el banco acepta descubiertos en cuenta y atiende cargos para los que en el momento de valoración no hay saldo suficiente para atenderlos

b) cuando el banco debe cargar un importe por una operación o producto asociado a la cuenta corriente y no es posible hacerlo porque la cuenta de cargo no dispone de saldo para realizarlo

a) Aquí hay dos abusos combinados:

1) Exclusivamente para CONSUMIDORES, según el artículo 89.7 LGDCU 1, que se remite al Artículo 20,4 de la Ley de Crédito al Consumo2, “en ningún caso se podrán aplicar a los créditos que se concedan, en forma de descubiertos en cuenta corriente a los que se refiere este artículo, un tipo de interés que dé lugar a una Tasa Anual Equivalente superior a 2,5 veces el tipo de interés legal del dinero.”

La clave es que la suma de todos los intereses y comisiones aplicados (sin incluir la comisión por reclamación de posiciones deudoras, que sólo procede si se ha realizado una reclamación efectiva para recuperar la deuda, lo que comento en el punto 2) no pueden superar una TAE del 7% en este 2,016. 3 La hoja de cálculo adjunta sirve para calcular la TAE real de los descubiertos según los intereses, porcentajes aplicados sobre saldo máximo deudor y comisiones cargados. Si resulta una TAE astronómica no hay que pensar que nos hemos equivocado, aunque no estará de más revisarlo. No es desconocida la pretensión de aplicar TAE´s de miles por ciento o incluso millones para descubiertos ridículos, a pesar de las disposiciones legales.

Consumidores son, según se define en el articulo 3 de la mencionada LGDCU, “personas físicas o jurídicas que actúan en un ámbito ajeno a una actividad empresarial o profesional”, de modo que podemos inferir que la protección de este artículo se extiende a organizaciones sin ánimo de lucro, asociaciones, fundaciones e incluso a sociedades mercantiles cuando hayan separado expresamente una cuenta para actividades ajenas a su actividad empresarial o profesional. Por otro lado, sería importante para los profesionales y empresarios que actúen por cuenta propia que distingan claramente entre sus cuentas en el ámbito personal4 y las cuentas en el ámbito del comercio, de modo que se pueda aplicar la protección ampliada a las primeras.

2) Para cualquier tipo de cliente, no solo consumidores, el cargo de la comisión por reclamación de posiciones deudoras sólo es posible, como en todas las comisiones bancarias, si se corresponde con una actuación efectiva por parte del banco: sólo se puede cargar si existe una reclamación demostrable del banco encaminada a recuperar la deuda. No es aceptable su aplicación indiscriminada por el mero envío de una carta automatizada, como se hace habitualmente. La implicación, tanto para consumidores como para cualquier otro cliente, es que salvo que se haya reclamado fehacientemente la cobertura del saldo pendiente (y se pueda probar, de tal modo que en puridad sólo sería aceptable un burofax con certificación del contenido y acuse de recibo), esta comisión no se puede aplicar.

Es más, acudiendo a la Memoria del Servicio de Reclamaciones del Banco de España del 2,010, página 69, la realización de las gestiones encaminadas a reclamar la deuda deben estar justificadas y se deben analizar caso a caso bajo el principio de buena fe. Así, por ejemplo, no se puede considerar que cargar €35 para reclamar una deuda de €0,175 sea compatible con dicho principio.

Un ejemplo curioso y propio: doy instrucciones para que no se atienda un recibo de €25 del 96. Banesto sigue la curiosa operativa de cargarlo, que en el extracto de movimientos aparezca un descubierto teórico e inmediatamente devolver el recibo. Me cargan 2,500 pesetazas de la época. €15 de vellón, del 96. Cuando protesto me dicen que es que “la cuenta sí que ha estado en descubierto”. Tuve que acudir al Banco de España y creo que en ese momento me convertí en lo que soy ahora. Aquella comisión debió de ser el equivalente la araña radioactiva que convirtió a Peter Parker en Spiderman o el encierro en la cámara donde se realiza la prueba atómica del Dr. Manhattan.

Tampoco parece justificado, bajo este principio y adicionalmente por el hecho de que la comisión es única por la reclamación de un mismo saldo (página 69 de la misma MSR 2,010), que se carguen mensualmente comisiones por reclamación ante una situación de impago continuado de una deuda. Si los periodos establecidos son semestrales pero el banco decide cambiar la periodicidad a mensual cuando el cliente se encuentra en una de estas situaciones, la actuación del banco no puede ser más abusiva: cambia los plazos de liquidación unilateralmente para aprovechar y cargar una comisión cada mes en lugar de cada semestre. Otra cosa sería, dice textualmente el la Memoria del Banco de España, que se refinanciara deuda y que se produjera un nuevo impago en el contexto de la nueva operación.

En determinados casos puede llegar a suponer un importe considerable, sobre todo si hablamos de situaciones de imposibilidad continuada de atender las deudas bancarias y se ha estado aplicando en cada periodo de liquidación de la cuenta (que suele ser mensual) por las deudas pendientes.

b) En los casos en los que no se puede cargar, por falta de saldo, el importe correspondiente a una operación de financiación o servicio asociado a la cuenta no existe la limitación a los intereses de las 2,5 veces el interés legal del dinero, ya que no es un descubierto en cuenta corriente. Pero para consumidores se podrá invocar la sentencia 1,723/2,015 del Tribunal Supremo que considera abusivos los intereses moratorios desproporcionados y pedir que la cláusula se considere nula y no aplique.

También es rebatible, como en el caso anterior, es la aplicación automática de la comisión por “reclamación de posiciones deudoras”, en los mismos términos y condiciones que se han comentado. Sólo procede su cargo si ha habido una efectiva y demostrable actuación de la entidad para reclamar la deuda, no procede su aplicación indiscriminada en cuanto se produce un impago.

SÓLO PARA CONSUMIDORES: en el artículo 25 de la Ley 16/2,2011 de Contratos de Crédito al Consumo y anteriormente en el artículo 13 de la Ley 7/1,995 de Crédito al Consumo se establece una indemnización por daños y perjuicios por cargos indebidos producidos por negligencia o dolo de la entidad que en ningún caso sería inferior al interés legal del dinero incrementado en cinco puntos porcentuales que también se puede reclamar a la entidad. Así lo he incluido en las cartas tipo.

IMPORTANTE: conceder un descubierto es potestad de la entidad, como ya hemos visto. En caso de que reclamemos por la aplicación de condiciones superiores a las legales es muy posible que el Director de la oficina tire por la calle de en medio: decida no aceptar más descubiertos en nuestra cuenta corriente y así de un modo devolvernos la “ofensa” sufrida y de otro evitarse más problemas. En este caso estaríamos ante una modificación de las condiciones del contrato marco y debería habernos avisado según el artículo 22 de la Ley de Servicios de Pago6 y, además podemos acudir al artículo 57 del Código de Comercio y al 1258 del Código Civil en conjunción con “que actúa contra la buena fe el que ejercita un derecho en contradicción con su anterior conducta en la que hizo confiar a otro (Doctrina de los actos propios)”7

Si habitualmente se nos ha concedido un descubierto hasta cierto límite (que debería estar incluido en el contrato marco según la Ley de Servicios de Pago) es una mala práctica bancaria reconocida por el Banco de España y contraria a la Ley el cancelar esta facultad sin seguir comunicarlo al cliente, como modificación contractual que es. En este caso lo adecuado sería reclamar, no por los costes del descubierto sino por los perjuicios sufridos por la devolución del cargo. Si el descubierto estaba dentro del límite concedido habitualmente, el banco debe indemnizar por los perjuicios sufridos, que serán la penalización que nos aplique el emisor del recibo por el impago, los gastos de devolución del cheque o pagaré, los gastos de protesto del efecto no atendido, etc.

1Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias

2Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de créditos al consumo, vigente desde el 25 de noviembre de 2,011. Anteriormente regía la Ley 7/1995, de 23 de marzo, cuyo artículo 19.4 era idéntico al citado y con las mismas implicaciones

3Para conocer el interés legal del dinero, http://www.bde.es/clientebanca/tipo/referencia/otros_legal.htm

5Conozco el caso.

6http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/l16-2009.html

7Según sentencia del Tribunal Supremo de 19 de diciembre de 2005, si bien referida al caso en el que se demora 14 años en presentar una demanda. Páginas 153 y 154 de la Memoria del Servicio de Reclamaciones del Banco de España, ejercicio 2010

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