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La nota de la infamia

Posted by Israel Marmol on January 20, 2016 in off-topic |

El País publicaba en noviembre de 2,011 “Las sombras de un complot contra Strauss-Kahn” pero aún hoy mantiene lo que llamo la nota de la infamia: “Este artículo fue escrito antes de conocerse la detención de Dominique Strauss-Kahn” en “El viraje a tiempo del FMI“, de Joseph Stiglitz, donde explicaba los cambios que el nuevo Director Gerente pretendía introducir en el funcionamiento del Fondo Monetario Internacional, resumidos en “concluyó Strauss-Kahn en su discurso en la Brookings Institution poco antes de la reciente reunión del FMI: “En definitiva, el empleo y la igualdad son los pilares de la estabilidad y la prosperidad económica, de la estabilidad y de la paz política. Esto está en el corazón del mandato del FMI. Se debe colocar en el corazón de la agenda política“.

Recapitulo: un premio Nobel cuenta que “deberíamos haber aprendido de la crisis que los mercados financieros necesitan regulación, y que los flujos de capital transfronterizos son particularmente peligrosos. Estas regulaciones deberían ser una parte esencial de cualquier sistema para asegurar la estabilidad financiera; recurrir a ellas solo como último recurso es una receta para una continua inestabilidad (…) un cambio aún más importante es el vínculo que el FMI finalmente trazó entre desigualdad e inestabilidad (…) Lo que es nuevo es que el FMI se ha sumado al coro.”

El artículo de Stiglitz daba pistas de las razones que harían creíble un montaje para descabalgar a Strauss-Kahn de su puesto del FMI. Parecía estar embarcado en una serie de reformas del organismo que podían no gustar a muchos.

El mismo día en que se publica, DSK es detenido acusado de violación.

Y ¿qué hace el País ante esta posibilidad?

Incluir una nota de disculpa: hemos publicado un artículo de un premio Nobel en el que se hace una semblanza imparcial de alguien a quien han acusado de violación e implícitamente pedimos disculpas por no poder quitarlo ya y usarlo como combustible en la fosa en la que quemar al ídolo caído. En lugar de usar el artículo como base para investigar la situación, como es una acusación de violación y no ha habido ni una sola mujer en la historia de la humanidad que haya denunciado en falso un abuso sexual, debemos incluir una nota de disculpa por algo que puede mostrar una cara positiva del monstruo.

El espectáculo continúa en los días siguientes, con una semblanza en la que se recogen los lamentos por no haber investigado y publicado rumores (porque no eran más que rumores y veladas acusaciones que luego no se han probado) sobre la vida sexual del detenido y cómo su carrera debió verse afectada por las habladurías. Merece la pena preguntar qué respuesta habría tenido un artículo cuestionando la virtud y costumbres sexuales de una candidata y sugiriendo que no era adecuada para el puesto por su ligereza de cascos…… En la semblanza sólo se prueba que Strauss-Kahn era mujeriego e insistente, lo cual no le invalida para ningún puesto político.

Solo en noviembre de 2,011 se publica un artículo que refuerza el argumento de que hubo un complot.

Pero en enero de 2,016 la nota de la infamia aún sigue ahí.

La intervención que más vergüenza debería causar al periódico y a la articulista es la de Soledad Gallego Díaz, por su artículo “Bien por Nueva York“, por dos razones: da por probada la violación sin más y muestra su inmensa alegría por la detención, cuando lo ocurrido aún no está claro y, además, hacía mucho se había producido un caso similar: la detención de Julian Assange. Pero la señora Gallego Díaz no publicó un artículo titulado “Bien por Londres” entonces, se mantuvo en el más absoluto silencio, pese a que sí había escrito largo y tendido sobre los papeles de Wikileaks. A ver si las violaciones son más o menos reprobables en función de los prejuicios de la articulista:

  • un representante del malvado capital no puede ser otra cosa que un opresor no sólo de la clase trabajadora sino también de las mujeres, aunque esté maniobrando para cambiar las reglas del juego como nos contó Stiglitz
  • un moderno Robin Hood que trabaja por la trasparencia (y además, qué casualidad, ofreciendo los papeples a nuestro periódico) no puede ser un asqueroso violador).

Y además, Assange es taaaaaaan guapo.

Qué conste las acusaciones contra Assange me parecen tan sospechosas como la de Strauss-Kahn, sólo quiero resaltar el distinto rasero aplicado en cada caso.

Creo que el mejor artículo al respecto fue el de Vargas Llosa, contando como se conoce en Perú lo que pudo pasar: “tirarse a la chola“.

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