0

Por qué me parece perverso “El Jefe Infiltrado”.

Posted by Israel Marmol on May 17, 2014 in off-topic |

Me encantan los realities de la Sexta, Pesadilla en la Cocina o el Jefe Infiltrado. En su momento pensé que un Pesadilla en el Negocio podría ser buena idea, aplicar el modelo de la cocina a negocios que fueran mal pero creo que no es tan fácil crear un formato con secuencias que se repitan, Chicote comiendo, sacando la mierda de la cocina, viendo el primer desastroso servicio, proponiendo la nueva carta y remodelación y asistiendo al servicio, mejorable, aplicando por primera vez las modificaciones. Es siempre igual.

No parece replicable un modelo tan lineal y marcado en un negocio en el cual los problemas pueden ser de demasiados tipos distintos. Además, no hay duda de que las propuestas de soluciones no podrían dar resultados, aunque sólo sean indiciarios, con la rapidez requerida para mostrarlos en un programa que se graba en una semana.

Pasando al meollo: el Jefe Infiltrado. Un directivo de una gran empresa (hemos visto el Grupo Amygo de Mudanzas, Lizarrán, Domino´s Pizza…) infiltrarse disfrazado en diversos locales o momentos de la cadena de trabajo de la empresa y vivir las experiencias y situaciones personales de los empleados, donde hemos visto falta de motivación, carencias en conocimientos o problemas graves personales, como compañeros que tenían que acudir a los bancos de alimentos por simplemente no poder sobrevivir con su sueldo. Es la muestra de la nueva figura, aquellos que, pese a contar con un trabajo, se encuentran en riesgo de caer en la pobreza o ya en ella. O bien por sólo trabajar a tiempo parcial, como uno de los empleados de Domino´s Pizza o porque el salario mínimo apenas permite estar, y no siempre, ligeramente por encima del umbral de la pobreza.

Al final del programa, el jefe tendrá entrevistas con cada compañero que ha conocido y le ofrece un “premio”, así lo dijo la responsable de operaciones de Lizarrán, relacionado con lo que han descubierto. Puede ser un curso de inglés, de seguridad vial (a los repartidores en moto de Domino´s) o algo más relacionado con su situación personal: un viaje de lujo, una ayuda de €10,000 para que los hijos del que acudía a Cáritas puedan estudiar, además de más horas..

Y ahora viene mi opinión sobre lo perverso del programa y como puede, incluso, tener efectos negativos en la moral de la plantilla en general. De 1,000 empleados que puede tener Lizarrán, me da igual que sean 250 o 3,000, ¿por qué sólo deben recibir ayuda cinco o seis que han tenido la suerte de estar en los puntos a los que llegó el jefe? Si hace falta formación en idiomas debería haber un programa para todos los que lo necesitaran. Si los repartidores van creando situaciones peligrosas, ¿qué tal revisar los tiempos máximos para la entrega establecidos o el número de repartidores en las horas punta? Porque el lema de Domino´s “corremos en la cocina, no en la moto” es muy bonito, pero cuando el repartidor se está jugando el puesto si no reparte el número de pizzas por hora que establece el manual de operaciones, tal lema es agua de borrajas.

(Modo snob on: echen un vistazo a la novela “Snowcrash” de Neal Stephenson. El protagonista, llamado Hiro Protagonist, es un repartidor de Pizzas en una cadena cuya política es que el Director General acude a disculparse personalmente ante el cliente si la pizza no se entrega en los 30 minutos prometidos. Y si tiene que hacerlo no suele ser feliz.

Del mismo autor, “Criptonomicon“. No puede ser más divertida.)

Si el que sólo se ofrezca la formación necesaria a un sólo compañero puede causar problemas, todos los que lo están viendo y tienen la misma necesidad se estarán preguntando “¿Y por qué y no?”, lo de las ayudas graciosas me parece simplemente odioso. Por no decir otras cosas. Es como “siente un pobre en su mesa” que retrató Berlanga en “Plácido“. ¿Qué tal revisar las condiciones generales de los empleados para que no haga falta acudir a la caridad? ¿Qué tal establecer un programa para ayudar a todos los que se encuentren en situaciones especiales, sean esporádicas, una enfermedad en un momento dado, sean continuas, como el hijo esquizofrénico de uno de los empleados de grupo Amygo?

Porque sólo si las políticas de recursos humanos o sociales de la empresa son generales, a disposición de todos los empleados y en función de criterios relativamente objetivos (la Dirección por Objetivos me parece que tiene bastantes debilidades y requiere el apoyo de criterios subjetivos o modulaciones en función de circunstancias no objetivables), como motivadores de los empleados sólo pueden ser, en el mejor de los casos, irrelevantes y en el peor contraproducentes. Y los actos de caridad ya me merecen otra opinión. En este caso en concreto creo que la expresión “justicia social” no puede ser de más aplicación.

Distribuido bajo Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial- Compartir Igual 4.0 Internacional.

Copyright © 2012-2018 Briboneros All rights reserved.
This site is using the Desk Mess Mirrored theme, v2.5, from BuyNowShop.com.

Esta web utiliza cookies puedes ver aquí la política de cookies. Si continuas navegando estás aceptándola