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Préstamos.

Posted by Israel Marmol on March 30, 2014 in Curso defensa (personal) frente a la banca. |

¿Te han comenzado a cobrar por una cuenta asociada a un préstamo personal? Reclama si ese coste no estaba incluido en el contrato de préstamo.

“Deuda: ingenioso sustitutivo de la cadena y el látigo del traficante de esclavos”

Ambrose Bierce

            El diccionario del diablo

 

2.10 Préstamos personales

 

Tras una fase maniaca en el más psiquiátrico de los sentidos, en el que las entidades perseguían a los clientes para darles préstamos[1] mediante los que encauzar la marea de liquidez que cubría el mundo hemos pasado al extremo contrario en el cual estamos pagando los excesos cometidos . No voy a entrar a valorar de quien es la culpa pero sí a recordar que no es la primera vez que se da una situación así y que mientras todos tenemos la obligación de actuar diligentemente y con la responsabilidad de un buen padre de familia a la hora de cuidar nuestros asuntos económicos, la banca tiene la obligación de realizar una gestión sana y prudente e incluso de llevar a cabo prácticas responsables para la concesión de créditos[2] y el artículo 18 de la orden EHA/2899/2,011 de transparencia e información del cliente de servicios bancarios impone obligaciones específicas y ampliadas a la hora de evaluar la concesión de un préstamo:

 

La adecuada evaluación de la situación de empleo, ingresos, patrimonial y financiera del cliente, para lo cual:

–  Se exigirá cuanta documentación sea adecuada para evaluar la variabilidad de los ingresos del cliente.

–  Se consultará el historial crediticio del cliente, para lo cual se podrá acudir a la Central de Información de Riesgos del Banco de España, así como a los ficheros de solvencia patrimonial y crédito a los que se refiere el artículo 29 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, en los términos y con los requisitos y garantías previstos en dicha ley orgánica y su normativa de desarrollo.

–  Se tendrá en cuenta el nivel previsible de ingresos a percibir tras la jubilación, en el caso de que se prevea que una parte sustancial del crédito o préstamo se continúe reembolsando una vez finalizada la vida laboral.

–  La valoración de la capacidad del cliente y de los garantes de cumplir con sus obligaciones de pago derivadas del crédito o préstamo, para lo que se tendrán en cuenta, además de sus ingresos, sus activos en propiedad, sus ahorros, sus obligaciones derivadas de otras deudas o compromisos, sus gastos fijos y la existencia de otras posibles garantías.

–  En el caso de créditos o préstamos a tipo de interés variable, y de otros en los que el valor de las cuotas pueda variar significativamente a lo largo de la vida de la operación, se deberá valorar cómo afectaría esta circunstancia a la capacidad del cliente de cumplir con sus obligaciones teniendo en cuenta la información a la que se refiere la letra anterior.

–  En el caso de créditos o préstamos hipotecarios o con otras garantías reales, la valoración prudente de tales garantías mediante procedimientos que eviten influencias o conflictos de interés que puedan menoscabar la calidad de la valoración.

–  Además, la contratación de un seguro de amortización de créditos o préstamos no podrá sustituir la adecuada evaluación del riesgo y cuando la operación se realice con garantía real (hipoteca como ejemplo más claro) la evaluación de la concesión y las condiciones deberá hacerse en función de la capacidad del solicitante que se pueda prever para atender los pagos y no de la evolución esperada del precio de la garantía.

–  El estudio debe realizarse sobre la solvencia del prestatario (quien recibirá el préstamo) y considerando las variables mencionadas en los párrafos citados: ingresos, ahorros, otras deudas, gastos fijos, impacto de eventuales variaciones de los tipos de interés, historial crediticio[3] y no simplemente considerando el valor presente y esperado de la garantía.

Para el estudio debemos aportar cuanta documentación sea necesaria para que el banco tenga un adecuado conocimiento de nuestra situación: nóminas, declaraciones de impuestos (renta, IVA para profesionales), últimos recibos de otros préstamos, escrituras de propiedad, avales que hayamos podido firmar a favor de terceros, posiciones actualizadas de planes de pensiones, fondos de inversión, acciones, seguros de ahorro, etc. Tenemos que ser conscientes de que la entidad obtendrá información adicional por otros medios, el más habitual y universal es el Servicio de Información de la Central de Riesgos del Banco de España (CIRBE).

En la CIRBE aparecen todas las obligaciones que hayamos contraído con entidades financieras[4], que tienen la obligación de informar mensualmente al Banco de España de sus posiciones de riesgo con todos y cada uno de los clientes. En este servicio se consolida toda la información y se muestra a disposición de los bancos.

Si el banco ya ha asumido riesgo con un cliente puede consultar la CIRBE libremente y conocer las demás posiciones de riesgo que mantiene tal persona en otras entidades. Así se le permite valorar el riesgo total comprometido por el cliente y ajustar su comportamiento a las políticas que tenga establecidas. Si el banco no tiene firmado riesgo debe contar con autorización del cliente para la consulta de unos datos que no dejan de ser personales.

En la práctica, la entidad con la que ya tengamos una tarjeta de crédito, una hipoteca o un préstamo, por ejemplo, podrá consultar (y debería hacerlo periódicamente si lleva una gestión diligente de sus riesgos) la evolución de las posiciones de cada cliente en otras entidades. Si vamos a pedir un producto adicional, no hay duda de que lo comprobará y el resultado será de mucho peso a la hora de evaluar la operación que le planteemos.

Si acudimos a una nueva entidad a pedir una operación de crédito, una nueva tarjeta, una hipoteca porque son los que ofrecen mejores condiciones del mercado, dentro de la documentación que les firmemos[5] se encontrará la autorización para consultar la CIRBE. Hay que firmarla. Es más, yo acudiría a la entidad habiendo consultado mi posición en la correspondiente sección[6] de la oficina virtual del Banco de España y habiéndola estudiado en detalle. ¿Por qué? Porque la información aparece agrupada y consolidada en distintos epígrafes y puede no dar toda la información que necesita el banco. Por ejemplo, podemos tener una tarjeta de crédito con un límite de €12,000 y un dispuesto de €500 y que la cifra de €12,000 asuste al banco como si fuera un préstamo real y en amortización[7]. O incluso puede aparecer información incorrecta u obsoleta que debamos aclarar[8] o actualizar. Aportar el informe de la CIRBE (“la CIRBE”) no nos eximirá de autorizar a la entidad a que la consulte por su cuenta (querrá cotejar los datos), pero si la llevamos nosotros y somos capaces de dar todas las explicaciones necesarias la aprobación del crédito se facilitará. Dará una muy buena imagen de profesionalidad y cuidado de los aspectos financieros de nuestra vida y eso siempre es mejor que el descuido y desconocimiento.

Otra fuente que consultará el banco serán registros del historial crediticio del cliente, lo que comúnmente se conoce en general como “el RAI”[9] o . Ya hemos visto que si la denegación se produce por información negativa obtenida de los mismos el banco nos debe informar de tal circunstancia, pero también que es muy complicado reclamar su cumplimiento efectivo por parte de la entidad.

Es importante saber que según la Ley Orgánica 15/1,999, de Protección de Datos de carácter Personal, en su artículo 29 señala las obligaciones de quienes se dediquen a la prestación de servicios de información sobre solvencia patrimonial y de crédito, para lo cual tendrán que mantener archivos con información personal:

 

–      sólo podrán incluir datos obtenidos de fuentes de carácter público o facilitadas por el interesado o con su consentimiento.

–      podrán tratarse también datos de carácter personal relativos al cumplimiento o incumplimiento de obligaciones dinerarias facilitados por el acreedor. En estos casos se notificará a los interesados respecto de los que hayan registrado datos de carácter personal en ficheros, en el plazo de treinta días desde dicho registro, una referencia de los que hubiesen sido incluidos y se les informará de su derecho a recabar información de la totalidad de ellos, en los términos establecidos por la presente Ley.

–      En los supuestos a que se refieren los dos apartados anteriores, cuando el interesado lo solicite, el responsable del tratamiento le comunicará los datos, así como las evaluaciones y apreciaciones que sobre el mismo hayan sido comunicadas durante los últimos seis meses y el nombre y dirección de la persona o entidad a quien se hayan revelado los datos.

–      Sólo se podrán registrar y ceder los datos de carácter personal que sean determinantes para enjuiciar la solvencia económica de los interesados y que no se refieran, cuando sean adversos, a más de seis años, siempre que respondan con veracidad a la situación actual de aquéllos.

 

Sólo podrán tratar datos públicos o facilitados por el interesado, además de los que proporcionen acreedores, pero en este caso deberán informar al interesado en un plazo de treinta días. Cuando incumplamos una obligación de pago lo más normal será que el banco informe a uno de estos registros y este registro nos debe informar a nosotros, dándonos la oportunidad de recibir toda la información pertinente y ejercer los derechos de acceso, rectificación y cancelación de los artículos 15 y 16 de la LOPD. No sería la primera (ni la quincuagésimosegunda) vez que una empresa[10] incluye indebidamente a un consumidor o cliente en la lista de morosos, sin que la deuda sea firme o sin informar adecuadamente al mismo. De aquí se deduce la obligación del banco de informar de la causa de denegación si es por aparecer en estos ficheros, pero insisto, incluso si nos dirigimos a la empresa que gestiona el fichero concreto y hacemos uso del derecho del artículo 29.3 de la LOPD “cuando el interesado lo solicite, el responsable del tratamiento le comunicará los datos, así como las evaluaciones y apreciaciones que sobre el mismo hayan sido comunicadas durante los últimos seis meses y el nombre y dirección de la persona o entidad a quien se hayan revelado los datos” podríamos saber que el banco consultó nuestros datos y qué se le comunicó, pero hay un problema: salvo que el banco nos informe y nos diga qué fichero consultó o la empresa gestora del fichero nos haya informado de nuestra inclusión, la búsqueda puede ser larga y agotadora.

IMPORTANTE: los datos adversos del fichero de impagados sólo se pueden conservar durante seis años desde la inscripción y siempre que la situación de impago se mantenga. Si hemos saldado la deuda que dio lugar a la inscripción no se puede mantener el dato ni facilitarse al banco.

Si somos conocedores de una situación propia de impago, que en todo caso deberíamos controlar, lo mejor es tener la información preparada para responder a las dudas que surgirán al banco. Si resulta que ya se canceló y nos deniegan la operación, tenemos derecho a preguntar al banco si es la causa y a que nos informe de donde obtuvo los datos para que podamos rectificarlos o cancelarlos. En todo caso, aportar una explicación documental detallada de lo que pasó y de cómo lo solucionamos será imprescindible para retomar la operación, que de todas maneras ya estará tocada seriamente.

Otras fuentes de información serán los Registros Mercantiles y de la Propiedad, especialmente este último si aportamos información sobre inmuebles, para verificar las propiedades de que dispongamos, los eventuales cargos que podamos ocupar en sociedades, etc. Será siempre bueno poder aclarar todas las dudas que surjan a raíz de estas comprobaciones.

IMPORTANTE: cualquier gasto que nos repercutan por estas verificaciones deberá contar con nuestra autorización previa. No debemos aceptar ningún gasto, por ejemplo por la nota simple que pidieron para verificar la titularidad de la vivienda habitual durante la concesión de un préstamo personal, si no se nos ha informado previamente y hemos dado autorización para el mismo. Y no firmemos ningún papel sin leerlo detenidamente, ya que es muy posible que la autorización para estos gastos se encuentre en el montón que se nos presenta.

Una vez proporcionada la información solicitada y las explicaciones necesarias el expediente pasará a la comisión de riesgos que evaluará la operación y dictaminará si es viable y en qué condiciones. Puede resultar que se reduzca el importe concedido con respecto al solicitado o puede, es bastante probable, que se apruebe sometida a ciertas condiciones, conocidas como “compensaciones”, en forma de contratación de servicios o productos añadidos. También es probable que el gestor comercial con el que estemos tratando añada alguna “compensación” adicional que le haga falta para cubrir objetivos personales.

Elementos esenciales:

 

–      el tipo de interés nominal, TIN. En los mejores tiempos pudo ser del 5% o 6% para préstamos personales, con algunas llamativas excepciones[11], pero ahora sólo con una significativa vinculación o supeditado a la contratación de varios productos adicionales se puede bajar del 10% para llegar a un 8% o algo menos en casos particulares. Una comparativa de distintas ofertas se puede consultar en Bankimia.

–      la comisión de estudio y la comisión de apertura. Supone un pago único y anticipado (normalmente se descuenta del importe recibido por el préstamo) que puede suponer un 1% o un 3% del total solicitado y supone un aumento importante de la Tasa Anual Equivalente del préstamo.

–      el plazo. Es mi opinión que debemos optar por los plazos de amortización más cortos que podamos permitirnos, pero es una cuestión con muchas aristas a considerar. Lo que es cierto es que cuánto más ampliemos la operación más intereses pagaremos, llegando a puntos casi irracionales en que terminamos pagando más intereses que capital recibido o que nos comprometemos por periodos más largos de los razonable. Tengamos en cuenta que nuestras condiciones actuales pueden ser muy distintas a las de dentro de siete años y que puede que nos sea más difícil afrontar la cuota que ahora nos parece adecuada. Tengamos también en cuenta un efecto contrario, el de la inflación sobre el valor real de las cuotas a devolver: aunque se considere que la inflación es un impuesto del que es imposible escapar, tiene efectos beneficiosos para algunos agentes económicos, en este caso para los deudores. El aumento de precios socava el valor de los euros futuros y en realidad estamos devolviendo menos dinero en términos reales. Este efecto es aún más impactante si la inflación es superior al tipo de interés que estamos pagando, lo cual puede suceder con más facilidad en el caso de las hipotecas. Si se da tal situación, resulta que terminamos devolviendo MENOS dinero del que recibimos originalmente, y el acreedor termina siendo perjudicado en la operación.[12]

–      la Tasa Anual Equivalente, TAE, es el valor más importante que debemos considerar a la hora de comparar distintas posibilidades. Es habitual fijarse en la cuota y adaptarnos a la que podamos pagar, pero reducirla mucho puede suponer alargar innecesariamente el plazo del préstamo. Y además la comparación de TAE´s sólo puede hacerse para operaciones iguales en importe, plazo, comisiones y tipo de interés para que sea realmente cierta. Siempre debemos preferir una TAE inferior a una superior, y hay muchos modos mediante los cuales puede aumentar, aunque el Tipo de Interés Nominal no lo haga, o incluso se reduzca.

–      los productos asociados y “compensaciones”. Puede ser una corriente a través de la cual canalizar los cobros y pagos[13] o pueden ser servicios asociados, como

–      un seguro de amortización de préstamos, que es omnipresente aunque sólo sea legalmente obligatorio un seguro contra incendios en la contratación de hipotecas y por el importe de la construcción, excluyendo el suelo. Se suele incluir la obligación de contratar un seguro de vida e invalidez que cubra el importe del crédito y que dicha contratación sea a través de la entidad con su aseguradora asociada. Así cubren el posible impago por las eventualidades cubiertas y adicionalmente aumentan la cartera de productos vendida a los clientes con un producto que proporciona jugosos beneficios, de hasta un 40% de la prima como comisión.

El problema aquí es cuádruple:

–      el seguro que se obliga a contratar suele ser más caro que la mejor oferta que se pueda conseguir en el mercado. Si así fuera deberíamos incluir la diferencia en exceso como un mayor coste de la operación a la hora de calcular la TAE

–      a la hora de las renovaciones anuales del seguro, el capital asegurado no suele actualizarse para tener en cuenta el capital amortizado durante el año, lo que reduciría la prima. Así, podemos ver como en el octavo año de vigencia del seguro, el capital asegurado es el que se concedió inicialmente

–      se suele imponer que el beneficiario sea la propia entidad financiera, cuando sólo existe obligación de que así sea en el seguro de incendios obligatorio de los préstamos hipotecarios. Sería muy lógico que los herederos pudieran decidir si optan por cobrar la indemnización y hacerse cargo de la obligación de devolver el préstamo, aunque el banco podría argumentar el carácter esencialmente personal de la operación firmada con el titular original.

–      es una mala práctica bancaria mantener el seguro en vigor y con el banco como beneficiario una vez devuelto el préstamo[14], ya que se ha extinguido su derecho a serlo. Hay que estar atento al vencimiento de la operación y asegurarnos de que se cancela el seguro asociado si es que no es de nuestro interés.

 

Posibles soluciones a los problemas planteados

 

–      firmar el contrato de seguro y ejercitar el derecho de desistimiento durante los treinta primeros días de vigencia que nos concede el artículo 83.1 de la Ley del Seguro, 50/1,980 para los seguros de vida. ATENCIÓN: tenemos que revisar la póliza de préstamo o el contrato firmado ya que puede que la contratación de ciertos servicios sea requisito para que el tipo de interés final se bonifique[15] y no perdamos la bonificación si desistimos o cancelamos de estos servicios.

–      comunicar al banco (y lamentablemente tener que comprobar y reclamar con casi toda seguridad) que debe comunicar a la aseguradora la actualización del capital asegurado considerando las amortizaciones efectuadas durante el año. En los préstamos de cuota variable en función de la evolución de los tipos de interés, la amortización de capital de todos los periodos es conocida de antemano y se puede prever durante toda la vida del préstamo. Se puede incluso hacer en el mismo momento de la contratación.

–      comunicar a la aseguradora un cambio de beneficiarios del seguro al amparo del artículo 84 de la Ley del Seguro, cambio que se puede realizar en cualquier momento de la vigencia del contrato y sin que se pueda oponer el asegurador, ni por supuesto el banco.

 

–      una tarjeta de crédito o débito

–      un plan de pensiones

 

Como regla genérica, la TAE aumenta

 

–      a mayor Tipo de Interés Nominal

–      a mayores comisiones

–      a menor plazo de amortización (en presencia de comisiones)

–      a mayor frecuencia de amortizaciones

–      en presencia de pagos anticipados, en oposición a pagos a vencimiento

–      a mayores gastos asociados y “compensaciones”

 

Pero cada caso es único y debe considerase como tal, calculando la TAE que corresponda.

 

 

 

[1]   “Graham se hubiera sentido decepcionado, aunque seguramente no sorprendido, al comprobar que los bancos comerciales han seguido respaldando permanentemente “expansiones insensatas”. Enron y Worldcom fueron apoyados y ayudados por miles de millones de dólares que obtuvieron en forma de préstamos bancarios.” Leemos en

“El inversor inteligente” de Bejamin Graham, anotado por Jason Zweig. Nota al pié de la página 458.

La frase es directamente extrapolable a España sin cambiar más que uno o dos nombres.

[2]   Según el artículo 29 de la Ley de Economía Sostenible, 2/2,011,

[3]   Si la operación se rechaza como consecuencia del historial crediticio del cliente, la entidad deberá informar de ello al cliente. En la práctica esta disposición es papel mojado, ya que la entidad podrá rechazar la operación argumentando criterios internos de evaluación y nadie podrá demostrar lo contrario.

[4]   Habitualmente con un límite mínimo de €6,000, pero pueden aparecer importes inferiores. No fiemos a que la deuda sea pequeña el hecho de que el banco no la conozca.

[5]   Por favor, no firméis nada sin leerlo, sin pedir explicaciones de todo lo que llame la atención y sin rechazar firmar lo que no proceda.

[6]   A la derecha, hacia la mitad de la página: Acceso a la aplicación Petición Informes CIR        Se obtiene casi inmediatamente con un certificado electrónico de la FNMT o equivalente que nos identifique.

[7]   Sobre tarjetas y límites hablaremos en su unidad correspondiente. Mejor tenerlos ajustados a lo que podamos necesitar.

[8]   Se puede presentar reclamación a la Central, según modelo que publicaremos.

[9]   Si bien el Registro de Aceptados e Impagados está limitado a personas jurídicas y a efectos aceptados con fuerza ejecutiva, letras de cambio, pagarés, etc. el nombre se ha hecho tan común como el de Klinex para referirse a los pañuelos de papel a la hora de hablar de servicios de información de impagados.

[10]Los mayores desmanes los han cometido últimamente las empresas de telefonía, siendo uno de los más divertidos cuando Telefónica hizo contratos de telefonía a tres menores y luego los inscribió en un fichero de morosos. Se hizo acreedora de una sanción de €230,000 de la Agencia para la Protección de Datos por la hazaña.

[11]Como el crédito nómina cero que lanzó BBVA en 2,006 y que permitía disponer del equivalente a 12 nóminas durante un año sin intereses.

[12]Si mi hipoteca supone pagar un 2% pero la inflación es del 4%, dentro de un año debo pagar con un dinero cuyo valor se ha reducido un 4%, pero sólo debo pagar el capital más un 2%, el acreedor ha perdido dos puntos de poder adquisitivo, o lo que es igual, dentro de un año podrá comprar bienes por un equivalente inferior en dos puntos a lo que podría haber comprado hoy con el dinero que nos prestó.

[13]Aunque según el banco de España no es procedente cobrar por una cuenta corriente si se usa únicamente para dar servicio a una operación de activo o pasivo, es habitual que las entidades cobren por las mismas y sólo devuelvan el dinero ante la reclamación del cliente.

[14]Pag. 95, MSR BdE, 2,010

[15]Es muy normal, sobre todo en hipotecas, que el tipo de interés final sea (Tipo de referencia) más (un diferencial inicial elevado) menos (bonificaciones por cumplimiento de condiciones). Por ejemplo, el Euribor más 1,40 puntos menos 0,20 puntos por contratar el seguro de vida, 0,40 por contratar el seguro multirriesgo y 0,30 por domiciliar la nómina y tres recibo, para un resultado final de Euribor + 0,50 puntos porcentuales.

 

 

 

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Curso de Defensa (Personal) frente a la Banca. por Israel Mármol se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
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