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Fondos de inversión.

Posted by Israel Marmol on March 28, 2014 in Curso defensa (personal) frente a la banca. |

 

2.4 FONDOS DE INVERSIÓN

 

El fondo de inversión ha sido la penúltima innovación financiera realmente beneficiosa para el cliente lanzada[1] por la industria.[2] Es un concepto simple: reunir las aportaciones de un grupo de inversores, que no tienen que conocerse entre sí y que actúan a título particular con una participación en el patrimonio reunido igual a su aportación más los eventuales beneficios no distribuidos, para realizar inversiones que no estarían al alcance de los partícipes como agentes individuales.

 

Es un concepto parecido al de la Sociedad por acciones (sea anónima, limitada o cualquier otra modalidad) pero con unos objetivos y normas de funcionamiento muy distintas, si bien se puede considerar el fondo de inversión una subcategoría de las sociedades por acciones cuyo objeto social o negocio no es la realización de una actividad económica como tal sino invertir en distintas empresas con diferentes actividades económicas.

 

Invertir significa combinar distintos activos financieros con el objeto de obtener una rentabilidad esperada asumiendo un cierto riesgo estimado a priori. Cada activo financiero tiene unas características propias de

 

a) rentabilidad

b) liquidez

c) riesgo

 

Y tiene una característica en relación con cada uno de los demás activos: la correlación con respecto a los mismos, que puede ser positiva, si los respectivos precios se mueven en la misma dirección, nula si no hay relación entre las variaciones de precios y negativa si los aumentos de precio de uno están acompañados de reducciones de precio en el otro. La combinación de activos con correlaciones negativas entre sí es la que más reduce el riesgo de las carteras.

 

La inversión responsable (la que se realiza de acuerdo con ciertas reglas, sometida a una disciplina y controlando los factores que está en nuestra mano controlar) es la que tiene en cuenta

 

1 nuestra situación personal

2 nuestros objetivos financieros

3 nuestras preferencias y aversiones

 

y en función de todo este análisis realiza una asignación entre los activos disponibles para buscar una rentabilidad al final del plazo marcado para la inversión, acorde con la liquidez y el riesgo que estemos dispuestos a asumir.

La clave para reducir el riesgo es aumentar el plazo de la inversión en la medida de lo posible y combinar activos para aprovechar las correlaciones entre ellos.

 

La ventaja de los fondos de inversión es que acumulan el ahorro de múltiples partícipes y los depositan en una combinación de activos que se elegirán por el gestor entre los disponibles considerando las restricciones de la política del fondo.

 

La acumulación del ahorro y el reparto entre multitud de activos, una regla habitual es que ningún activo concreto pueda superar el 5% de inversión del patrimonio, por lo que en cada fondo habrá un mínimo de 20 valores distintos, habitualmente muchos más. [3] Con esta variedad se alcanza una diversificación muy superior a la que estaría al alcance de un inversor minorista en condiciones normales.

 

Este mayor volumen implica unos menores gastos a la hora de comprar y vender los activos, ya que en muchos casos la comisión es la misma por operar con €3,000 que por €300,000 o simplemente no aumenta en proporción, habiendo un límite superior, lo que reduce los costes que siempre reducen la rentabilidad de nuestras inversiones. A cambio, soportan gastos por los servicios de auditoría, gestión, administración, etc. que no deberíamos soportar en la inversión directa, salvo el depósito de los valores y los gastos de transacciones.

 

Además existe una mayor flexibilidad a la hora de mover las inversiones ya que se pueden traspasar los fondos invertidos más las rentabilidades acumuladas de unos fondos a otros, salvo los ETF (Exchange Traded Funds o Fondos Cotizados) sin que haya que tributar ni soportar costes de transacción.

 

Los fondos también tributan al 1% por los beneficios que obtienen, al igual que las famosas SICAVs, y el pago de impuestos importante, aunque siempre menor[4] que el de las rentas del trabajo o de actividades empresariales, se realiza cuando se reembolsa y se dispone de la inversión.

 

            CATEGORÍAS DE FONDOS

            Los fondos se clasifican de múltiples formas:

 

1) En atención a la naturaleza de los activos en que se realiza la inversión:

 

a) de renta variable, cuando un importe superior al 75% de la inversión se dedica a las acciones

b) renta variable mixta, cuando la inversión en renta variable está entre el 30% y el 75%

c) renta fija mixta, cuando la inversión en renta variable es inferior al 30%

d) renta fija, cuando no existe inversión en renta variable

e) monetarios, que son los que invierten en activos a muy corto plazo, inferiores al año y sin exposición al riesgo divisa

 

 

2) En atención al destino de la inversión:

 

a) nacionales, si se destina al menos el 90% de la inversión a España

b) euro, cuando al menos el 60% de la inversión se dedica a valores de la zona Euro

c) internacional Europa o internacional USA, internacional Japón, internacional Emergentes o internacional resto, donde el 75% de la inversión se dedica a activos de Europa, USA, Japón, Emergentes o al resto del mundo respectivamente

 

3) En atención a las monedas en que se invierten

 

a) euro, donde no se puede invertir más del 30% en divisas distintas de la Europea

b) internacional, donde se puede superar este 30% en divisas distintas de la común Europea

c) en cualquier otra divisa que se pueda definir: Libras esterlinas, coronas danesas, dólares australianos, yenes japoneses, yuanes chinos[5], etc.

4) En atención a la garantía que se ofrece:

 

a) garantizados

b) de garantía parcial

c) no garantizados, lo cual no suele ser objeto de mención expresa, lo que se hace es no mencionar la existencia o no de garantía

d) de rentabilidad objetivo. Han sustituido a los garantizados y son ¡aún peores!

 

Tengamos en cuenta una cosa: en mi opinión los fondos garantizados garantizan que no vamos a ganar dinero y que, con suerte y si baten a la inflación, no lo vamos a perder. Los productos garantizados, que son la estrella de la oferta bancaria española sufren de baja liquidez ya que habitualmente se debe mantener la inversión a vencimiento o asumir pérdidas sin que opere la garantía, ofrecen bajas rentabilidades en general, entre otras razones por las elevadas comisiones de gestión que se suelen aplicar y el riesgo puede llegar a ser elevado, ya que podemos sufrir considerables pérdidas si recuperamos el dinero antes del vencimiento de la garantía o si la garantía sólo es parcial y limitada al 70% u 80% del capital inicial. Comprobemos si la garantía opera para el 100% o para un porcentaje menor de la inversión.

 

Por todo esto, mi consejo es evitar los fondos garantizados a toda costa. Son poco rentables en comparación con las alternativas, son poco líquidos y sólo interesan a las gestoras y a las comercializadores, los bancos.

 

La garantía ofrecida puede ser interna, de la misma entidad que los ofrece y que exige un rating mínimo de las agencias de calificación, de modo que muchas entidades españolas ya no pueden ofrecerla, o externa si la ofrece una entidad distinta. La garantía supone que si las inversiones realizadas no bastan para cubrir la rentabilidad ofrecida, el garante se compromete a aportar lo necesario para cubrirla. El problema: PODEMOS LLEGAR A TENER QUE TRIBUTAR EN NUESTRA DECLARACIÓN DE LA RENTA ANUAL, INCLUSO ANTES DE QUE RECUPEREMOS LA INVERSIÓN, SI EL FONDO TIENE UNA GARANTÍA EXTERNA Y EL GARANTE DEBE CUBRIRLA TRAS EL CÁLCULO DEL VALOR LIQUIDATIVO. Renunciamos incluso a una de las mayores ventajas de los fondos: que no hay que tributar por las ganancias hasta que no se realizan.

 

5) En función del estilo de gestión están

 

a) los de gestión pasiva, que se limitan a replicar un índice que puede ser el IBEX 35 o el Dow Jones

b) los de gestión activa, que tratan de obtener rentabilidades superiores a las referencias mediante la adecuada asignación de activos. En estos hay tantos estilos como gestores, pudiendo ser de enfoque Value, enfoque Growth, que usen el análisis técnico, de retorno absoluto, etc.

c) de gestión libre, los Hedge Funds, que son muy poco recomendables para el inversor tradicional ya que asumen riesgos habitualmente inaceptables para el mismo

 

 

PARTICIPANTES EN LOS FONDOS DE PENSIONES

 

En una primera clasificación se debe distinguir entre la gestora, encargada de elegir los valores en los que se invierten los fondos y las reasignaciones que se realicen entre los mismos, la depositaria, que es la entidad en la que se depositan efectivamente los fondos y los valores y que recibe y ejecuta las órdenes de la gestora y la comercializadora, que es la entidad que promociona y vende los fondos entre el público.

 

Es muy habitual que una gestora pertenezca al mismo grupo que la comercializadora, y que ésta oferte y promocione con especial ahínco los productos de aquella entre sus clientes. Así, se lanzan campañas concretas en las que se promocionan determinados productos entre los clientes de la entidad y en demasiadas ocasiones se venden sin comprobar si son adecuados para el perfil del comprador. Las comisiones que las gestoras ofrecen a las comercializadoras son jugosas.

 

La depositaria sí que tiene que ser independiente, para asegurar la propiedad de las inversiones y la adecuada gestión de los mismos. Incluso si la gestora quebrara las inversiones no se perderían, se repartirían entre sus partícipes, y si la depositaria quebrara tampoco se incluirían estos valores entre los bienes a repartir entre los acreedores, están separados de los de cada entidad.

 

Lo que sí puede quebrar es la entidad garante o la entidad emisora de ciertos valores en que se han invertido los fondos, como pasó por ejemplo con Lehman Brothers[6]. Si nos decidimos por un fondo de renta fija que invierte en bonos de empresas y la empresa quiebra, como quebró Parmalat o General Motors, entonces sí perderemos la inversión realizada.

 

Si la gestora invierte en productos derivados, como por ejemplo futuros, opciones, warrants, etc. puede resultar que la sociedad emisora de los derivados quiebre y no pueda hacer frente a su obligación. Un ejemplo lo dejará más claro: Societé Generale emite distintas opciones sobre la acción de Telefónica, como opciones para comprar y vender el valor dentro de cuatro meses a 10, 12, 14 y 20 Euros. La operativa debería ser que emitiera contratos de futuros por valores más o menos aproximados para vender y comprar a cada precio, de modo que se anulen, porque el riesgo que no haya transmitido a sus clientes lo debe asumir ella como contraparte. Ejemplo: consigue clientes interesados en comprar futuros por un equivalente a 100,000 acciones de Telefónica a €12 pero sólo encuentra interesados en vender las mismas acciones a cuatro meses por un equivalente a 80,000. Si al vencimiento la acción cotiza a €14, SG deberá asumir unas pérdidas de €40,000: debe acudir al mercado a comprar las 20,000 acciones que le faltan a €14 y venderlas a sólo €12 como se ha comprometido. Los sistemas de control interno deberían impedir que se asumieran riesgos excesivos en estas operaciones que comprometieran la solvencia de la entidad, como por ejemplo ofrecer futuros para vender que superen en cierto importe los futuros para comprar que se hayan colocado de modo que las pérdidas siempre estén dentro de lo asumible[7]. En una futura entrada informaremos del ranking informal de grandes fallos de los sistemas de control interno que llevaron a pérdidas elevadísimas.

 

A lo que voy es a que si el fondo de inversión invierte en derivados y tiene la mala fortuna de comprarlos a una emisora cuyos controles internos fallen podemos encontrarnos con que nuestra inversión ha desaparecido. Afortunadamente la diversificación a la que se obliga a los fondos habitualmente reduce el impacto de situaciones de este tipo.

 

Un producto que se ha colocado muchísimo y que no es un fondo de inversión ni un depósito, aunque se vendía alternativamente como uno y otro en función de lo que el cliente estuviera buscando, es el depósito estructurado. Es el mejor negocio que existe para la entidad que lo promueve y comercializa y para los intereses del cliente puede ser malo, ser muy malo o ser pésimo y tóxico.

 

Estructurados son aquellos productos en los cuales la inversión depende de la evolución de una cartera de valores, de los promedios de rentabilidad de unos índices, de la evolución de tipos de interés o de monedas respecto a otros o respecto a unos valores establecidos o de cualquier otra definición igual de exótica.

 

Se construyen con derivados y son la peor opción para invertir prácticamente siempre. La rentabilidad que terminan ofreciendo es inferior a las alternativas, la disponibilidad de los fondos es nula fuera de las ventanas de liquidez (si se han establecido) o del vencimiento de la garantía y podemos estar seguros de que quienes de verdad ganan con estos productos son los promotores y gestores, que pagan sustanciosas comisiones a los comercializadores.

 

Dentro del día a día se distinguen la gestora y la depositaria, que ya sabemos que deben ser independientes entre si, la auditora que debe comprobar la adecuada gestión (en términos de procedimiento y cumplimiento de las normas, no de asignación de activos), la comisión de control que es el primer órgano fiscalizador de la gestión y la Comisión Nacional del Mercado de Valores que vela por que las gestoras que capten fondos estén registradas y cumplan los requisitos necesarios y por el que las registradas sigan lo marcado en la Ley.

 

 

 

LA ELECCIÓN DE UN FONDO DE INVERSIÓN

 

A todos nos gusta pensar que nuestro médico es el mejor que existe[8] y que hemos elegido a la mejor gestora de las disponibles, lo que si consideramos el conjunto de la población[9] es como cuando el 70% de los conductores afirma conducir mejor que la media….

 

Los mercados de valores no dejan de ser un caos en el que se juntan millones de actores, cada uno de ellos tratando de obtener la rentabilidad a costa de los demás[10] y con “métodos” y enfoques completamente distintos, por no hablar de querencias y aversiones, asimetrías de información, necesidades concretas y demás factores personales. Lo que quiero decir es que los mercados son totalmente aleatorios y que el mejor inversor del siglo XX, Benjamin Graham, afirmaba que “es imposible predecir la evolución en el precio de los activos”. En una situación así la capacidad de gestión y de añadir valor a la inversión[11] por medio de la misma es reducida y se limita a pocos elegidos, el más famoso Warren Buffett, en España Francisco García Paramés, en Europa Carmignac, cuyos estilos de inversión además no son adecuados para todo el mundo. Por todo ello, una vez establecido el objetivo de nuestra inversión, conocida nuestra disposición ante el riesgo y fijado el plazo de la misma será relativamente fácil optar por la categoría de fondos de inversión que más nos convenga.

 

Pero la oferta dentro de las categorías es enorme. ¿Cómo elegimos el que nos conviene?

 

Los rankings semanales de rentabilidad deberían estar prohibidos, no son más que otra herramienta de la irresistible presión para especular que sufrimos día a día. La calidad de la gestión sólo se puede empezar a evaluar con cinco años de historia, y aún así este es poco tiempo para formar un juicio adecuado. Debemos mirar el historial a diez o quince años de la gestora y si los resultados que ha obtenido son consistentes en el tiempo. Estar el primero en el ranking semanal, mensual o anual no significa absolutamente nada y aparecer en los primeros puestos del ranking anual es una cuestión de mera suerte.

 

Las rentabilidades vienen y van, pero las comisiones y gastos permanecen. Esta es la razón por la que los brokers aplauden al finalizar cada sesión del mercado, independientemente de que haya ido mejor o peor. Para ellos siempre es buena ya que cobran comisiones por cada una de las transacciones y así siempre es un buen día para ellos, porque se embolsan los gastos por las operaciones. De esto debemos deducir:

 

1) el fondo que elijamos debe tener unas comisiones reducidas. Las comisiones aceptables dependen de la categoría y de la necesidad de gestión que requiera, siendo los más baratos los FIAMM o monetarios y los más caros los de gestión libre o Hedge Funds. Una comisión para un fondo de renta variable superior al 1,5%-1,75% rara vez está justificada.

2) La gestión activa tiene que estar muy justificada por la habilidad e historial de los gestores, ya que añaden gastos por las numerosas transacciones que merman nuestra rentabilidad

3) tan importante como la comisión de gestión y depósito son los costes ocultos en los que se incluyen los generados por estos conceptos. Para poder comparar se ha definido el TER: Total Expense Ratio, ratio de gastos totales, que aspira a recoger los costes asociados a invertir en un fondo determinado y permitir compararlos entre sí por este concepto. No miremos sólo la rentabilidad pasada, miremos si el TER es alto lo que nos indicará que administrativamente es poco eficiente, que realiza repetidos ajustes en la cartera o que por cualquier otra razón el dinero se escapa por las rendijas

 

El fondo que nos ofrece nuestro banco sólo coincidirá con el que nos interesa por casualidad.[12] Si la venta es activa, nos llaman para ofrecerlo, están de campaña y la posibilidad es aún más remota. Los fondos en campaña suelen ser los que más beneficios les reportan. Y este es un juego de suma cero.

 

Corolario: si acudimos a un banco a por un fondo, depósito, inversión, etc. determinada y tratan de convencernos de que esa no es la mejor opción, de que mucho mejor, andevapará, este tan chulo que tienen preparado para nosotros aplíquese estrictamente el punto anterior y jamás cambien de opinión sólo por la presión del comercial de la entidad, sin contrastar la recomendación con un experto independiente al que paguemos nosotros.

 

[1]     Aunque con antecedentes en Holanda desde el siglo XVIII, el fondo de inversión como producto dirigido al gran público surge en Massachussets en la década de los 20 del siglo XX y para 1,928 ya se es un producto relativamente popular y conocido.

[2]     La última fue el cajero automático, inventada por NCR en 1,967. Hay quien puede argumentar que la tarjeta de crédito, inventada alrededor de 1,940 también es un avance en favor del cliente. Lo podríamos aceptar con reservas.

[3]     Salvo en los Hedge Funds o fondos de inversión libre, pero estos no son fondos que deban interesar al inversor medio español. Curiosamente su contratación está limitada a inversores cualificados y el importe mínimo debe ser €50,000 pero se permite el acceso al inversor minorista sin estas limitaciones a los fondos de fondos Hedge Fund.

[4]     Si se mantienen durante más de un año, si se reembolsan antes de que transcurran 365 días tributan al tipo marginal, hasta el 56% en IRPF, medida muy acertada en opinión del autor a pesar de lo que hayan protestado los “liberales”.

[5]     Incluso se puede invertir en la bolsa china pero en dólares estadounidenses, no dependiendo del Yuan que no deja de estar muy controlada por el gobierno chino. Se hace en la bolsa de Hong-Kong y se contrata en cualquier supermercado de fondos de los que operan en España.

[6]En estos casos la entidad que los ha comercializado puede optar por asumir las pérdidas y sustituir los bonos sin valor por otros propios o de su cartera (como hizo el Banco Espirito Santo en este caso), trasladar las pérdidas al partícipe o requerir nuevas vinculaciones y entrada de “dinero nuevo” en nuevos productos para compensar las pérdidas, normalmente ofreciendo un rendimiento superior al habitual en estos productos que se ofrecen a los partícipes. Esto lo hizo el Santander: ofreció un seguro de ahorro en el que se pagaban 100 puntos básicos sobre lo vigente en el mercado en el momento. Con esto consiguió dos cosas: diferir la compensación en el tiempo y obtener nuevo dinero de sus clientes.

[7]     Algunos de los más recientes escándalos, como el de Jerome Kerviel, se han producido cuando las apuestas han salido mal. Quiero decir que estos riesgos se asumían y generaban sustanciosos beneficios a la entidad y jugosos bonus a los operadores y directivos mientras salían bien, momento en el que debieron de comprobar si se estaban cumpliendo las limitaciones a las asunciones de riesgo. El problema es que mientras te embolsas un incentivo de €200,000 es muy fácil pensar que eres un genio y no simplemente que la moneda ha salido cruz otra vez y confiarse en que siga saliendo cruz otras diez veces seguidas más.

[8]     Pese a que Seinfeld afirmaba que algún médico debía haber sido el último de la clase y haber aprobado por los pelos o copiando. Pensémoslo.

[9]     En términos estadísticos, población serían todos los fondos disponibles en el mercado y la muestra los que elegimos para componer nuestra cartera.

[10]   “El dinero lo ganan los que, con paciencia y fina observación, van detrás de los que lo pierden. Benito Pérez Galdós.

[11]   Y, o mucho me equivoco, o lo mejor que hacen estos inversores es evitar los errores y, si los cometen, asegurarse de que el impacto en el valor de sus carteras sea el mínimo. Warren Buffett dice que “en la inversión (y en la vida) hay que hacer muy pocas cosas bien si es que consigues asegurarte de que haces muy pocas mal”

[12]   Que no lo digo yo, miren en http://www.expansion.com/blogs/roig/2012/07/12/llamenme-friki-pero-algo-huele-mal-en-el.html. Bueno, yo también.

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Basada en una obra en http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CDIQFjAA&url=http%3A%2F%2Fdisenosocial.org%2Fbanca-etica%2F&ei=31QpU-yzIJCVhQed0oDwBg&usg=AFQjCNFIiJH8k95P03ny19IHUQqg_wVyVA&sig2=XwUvfUtM8BkUxBi09YOIaQ&bvm=bv.62922401,d.ZG4.

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