Apliquemos el método de los economistas

Un chiste del gremio. Naufragan un físico, un químico y un economista en una isla desierta y solo tienen un contenedor de latas de conservas, pero no tienen abrelatas.

Los tres se ponen a discurrir como, aplicando sus respectivs disciplinas, pueden abrir las latas.

El físico propone calentar las latas para que las abra el aumento de la presión interna.

El químico propone crear un ácido que corroa la tapa combinando materiales de la isla.

El economista, con un aire de superioridad y desdén les dice, “vaya manera de complicarse. A ver, supongamos que tenemos un abrelatas.”

Para los millenials, hubo una época en la que no existía el abre fácil y la combinación de manazas, abrelatas romo y latas obstinadas en mantener su virtud nos dieron grandes tardes de gloria en urgencias.

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