El verdadero beneficio fiscal de la banca

El 28 de noviembre de 2013 publiqué una entrada que se resume en pocas líneas:

– en 1995 se obligó a que los compromisos de planes de pensiones de empresa se externalizaran, no quedaran en el balance de las mismas empresas. De esta norma quedaron exentos bancos, aseguradoras y sociedades o agencias de valores.

– en 2013 se permitió que estos compromisos por planes de pensiones de empresas computaran como capital, junto a los Activos Fiscales Diferidos, o DTA en inglés.

Y el 8 de abril de 2015 publiqué lo siguiente:

En estos días sabemos que la Unión Europea está investigando si los Activos Fiscales Diferidos son ilegales según la legislación europea, si constituyen una ayuda pública contraria a los tratados Europeos.

Ahora viene lo que aún no se ha tocado: los compromisos por planes de pensiones, que también computan como capital.

Un paso atrás: la legislación europea prohibe la concesión de ayudas públicas a sectores específicos, salvo las excepciones que expresamente se definen. Una ayuda pública debe ser “general” y no aplicable a un sector concreto, digamos el financiero.

Si se permite que una cierta partida cuente como capital de máxima calidad, por ejemplo, este beneficio debería poder ser aplicado por todas las empresas, no solo las de un sector en concreto.

Y ahora voy al argumento en dos pasos:

– en 1,995 se obligó a la externalización de los compromisos por planes de pensiones, obligación de la que quedó exenta el sector financiero.

– en 2,013 se cambia la Ley para que dichos compromisos puedan considerarse capital de máxima calidad.

Si se está cuestionado si los Activos Fiscales Diferidos son una ayuda ilegal, se puede argumentar que la consideración de los compromisos por planes de pensiones, que solo pueden estar en el balance de empresas del sector financiero, son una ayuda pública que solo beneficia a un sector económico y, por tanto, también ilegal.

Aquí es donde habría que poner el foco y no en el hecho de que los bancos disfruten de los mismos beneficios o sufran los mismos perjuicios fiscales que las demás empresas, como está haciendo ahora mismo Infolibre. Ha creado una sección exclusiva sobre los supuestos “privilegios” de la banca y, pese a que si se leen los artículos queda claro que tales privilegios no lo son tanto o incluso cambiar las normas sería contraproducente, los titulares dejan claro de qué lado se posiciona Infolibre. Y ese es un gran problema, en mi opinión, y la razón por la que di de baja mi suscripción: no quiero periodismo que busque el click fácil manipulando o periodismo que toma partido por la postura demagógicamente fácil, quiero periodismo que me informe y me permita formarme mi criterio. Sigo a Manuel Rico desde que tenía un blog llamado algo parecido a periodismo incendiario y creo que Jesús Maraña es de lo mas sensato que hay en la profesión, pero lamento que hayan optado por este tipo de campañas.

Solo puedo suponer que es culpa del lector medio, de que no somos capaces de apoyar un proyecto serio que no esté en una trinchera y que no tienen mas remedio que usar estas estrategias de marketing para que su proyecto sobreviva. Solo así se explica que un enlace a “Consulta los documentos de la banca que nunca has visto” lleve a los modelos del Impuesto sobre Sociedades en que se detallan las devoluciones realizadas al Banco Santander, como si eso fuera el colmo del trato de favor.

Que te tengan que devolver 546 millones de Euros no es un privilegio, es una carga descomunal para cualquier empresa. Ha estado adelantando un dinero que no tenía que pagar y Hacienda ha disfrutado de él durante hasta 18 meses sin ninguna contraprestación. Pero no es explica que los pagos fraccionados, cuando el resultado va a ser a devolver, pueden ser incluso una importante injusticia para cualquier empresa.

Y el artículo “Cuatro medidas para que los bancos paguen algo por el Impuesto sobre Sociedades” no hay por donde cogerlo, de verdad. Es un batiburrillo confuso de afirmaciones sesgadas, medias verdades, párrafos que no vienen a cuento, como el de las deducciones donde se lee, por ejemplo “la mayor parte corresponde a los ajustes en la base imponible –la cifra a la que finalmente se aplica el tipo del impuesto–, que incluyen los diferentes regímenes especiales de tributación –navieras, entidades sin fin de lucro– o los incentivos al mecenazgo. Pero también hay deducciones por contratar a discapacitados, por innovación tecnológica, por invertir en Canarias, por reinvertir beneficios extraordinarios, por donaciones… Sin olvidar los tipos reducidos de las cooperativas, las socimi –sociedades anónimas cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario– o las sociedades de inversión, por ejemplo.”, nada de lo cual tiene que ver con lo que pagan o no los bancos.

Lo siento mucho, pero conmigo no pueden contar. Si quieren un debate con argumentos técnicos, seré el primero en hacerme socio. Si quieren seguir la senda de “vamos a meter la demagogia hasta en la receta del gazpacho”, me bajo en la próxima.

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