Extrañas fiebres

Al igual que en el sector textil, en el sector de la venta de activos financieros surgen modas que se propagan nada inocentemente, como demuestra esta búsqueda en Google.

Durante 2017 la fiebre que se propagó fue la de invertir en oro, pero no de cualquier manera, ¡mejor en lingotes! Así podías verlo todos los días, acariciarlo, dejarte deslumbrar por el reflejo de la luz en su pureza. ¡Todo ventajas!

Salvo que hace 2,555 días que marcó el último maximo y que desde el máximo de febrero de 2017 ha perdido un 10%, sin contar los costes de transacción, almacenaje, aseguramiento y el riesgo de perderlo.

Ya conté que la nueva fiebre del oro me parecía que iba a acabar como todas estas manías, así que aún puede que terminen demostrandome que estoy equivocado, pero me extrañaría mucho.

Esta entrada viene al hilo de ésta de Michael Batnick, “Oro, ¿para qué?“. Si no siguen a Michael Batnick, ya tardan. Es otro tipo de los que hay que seguir si quieres aprender de verdad de todos estos temas.

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