¡Hasta aquí hemos llegado!

Hasta ahora la crisis la había sufrido casi todo el mundo, pero ahora ya sí que no hay excusa para que no nos levantemos en armas y organicemos la revolución que una injusticia como la que leo hoy se merece:

Las fortunas de los ricos se contraen y sufren pérdidas de hasta un doce por ciento.”

¡Un doce por ciento! ¿Pero es que nadie se va a preocupar de lo verdaderamente importante?

Desde que Juan José Millás nos contó el drama de Makelelé no me he encontrado con ninguna causa mas digna de que haya un levantamiento popular. ¿Vamos a abandonar su suerte a los que de verdad tienen una vida difícil? Que no lo digo yo, que lo dice Tita Cervera, que la vida de rico es verdaderamente dura, que la responsabilidad que conlleva no está pagada.

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