Depósitos bancarios.

¿Tiene La Caixa la fórmula mágica para convertir tus €68,60 en €60?. Sí, y te lo demostraremos matemáticamente.

 

2.2. DEPÓSITOS BANCARIOS

            Aunque comprenden a las cuentas corrientes y a las cuentas de ahorro, aquí nos vamos a referir al producto más tradicional, el que siempre fue más querido por los ahorradores españoles y al que ahora están acudiendo ante los desengaños sufridos con otros productos más novedosos y que han resultado no cumplir con las expectativas depositadas en ellos.

El depósito (o IPF, Imposición a Plazo Fijo) es muy sencillo. En el momento de su contratación conocemos el plazo, el interés que vamos a obtener y el capital que recuperaremos al vencimiento de la inversión.

Los plazos son diversos y a elección del depositante entre el abanico de las ofertas del mercado. Es habitual encontrarlos a un año, a seis meses, a trece[1] meses, a un mes, etc. No hay mucho secreto.

El tipo de interés suele ser relativamente reducido, en comparación con otros productos de más riesgo, pero conocido de antemano y asegurado[2]. Puede ser constante durante toda la vida del producto o puede variar en función del plazo, caso de los “depósitos crecientes”, por ejemplo. Como resultado de la actual necesidad de liquidez de las entidades y en una guerra por el pasivo (así se denominan los recursos ajenos que reciben de los clientes) que se puede cuestionar desde muchos puntos de vista, existen multitud de ofertas de depósitos con “extratipos”, superiores a los habituales de mercado, reservados siempre para “dinero nuevo” procedente de otras entidades. El que tales ofertas suponga recompensar al cliente mercenario que va saltando de entidad en entidad aprovechando las condiciones concretas del momento no parece suponer un problema grave a las entidades. Que el cliente de toda la vida pueda sentirse discriminado por ser apartado de tales condiciones mejoradas y comience a considerar el cambio de entidad es una posibilidad más que evidente.

Los Depósitos están garantizados hasta €100,000 por titular y entidad por el Fondo de Garantía de Depósitos, una entidad a la que deben adherirse obligatoriamente todas las Entidades de Crédito Españolas, así como las sucursales de Entidades de Crédito autorizadas en un país no miembro de la Comunidad Europea cuando no estén adheridas a un sistema de garantía similar o la garantía del país de origen no cubra el mismo importe que la española. Las entidades de la Comunidad Europea que operen en España a través de una sucursal están cubiertas por los Fondos de Garantía existentes en cada uno de sus países de origen y los establecimientos financieros de crédito y el Instituto de Crédito Oficial no deben adherirse. Las filiales están cubiertas por el FGD español.

El capital que recuperaremos es el que depositemos, con muy pocas excepciones que luego veremos. No se contempla la posibilidad de soportar pérdidas en estos productos, salvo en circunstancias excepcionales como sería que tuviéramos depositado un importe superior al garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos en una entidad quebrada. En tal caso el FGD nos reembolsaría hasta €100,000 y seguiríamos siendo acreedores de la entidad por el exceso.

El fondo se financia con una aportación del 2 por mil sobre la base de cálculo de la misma, que toma en consideración los depósitos de las entidades adheridas al mismo. Los depósitos incluyen no solo las IPF sino también las cuentas corrientes (que es un depósito irregular) y las cuentas de ahorro (en las que la disponibiidad está restringida, pero no tanto como en los depósitos a plazo fijo.

La garantía del Fondo de Garantía de Depósitos significa que en caso de que la entidad depositaria tenga problemas[3] para reembolsar los fondos cubiertos que le han sido confiados, el Fondo asumirá esta obligación, hasta el mencionado límite de €100,000 por titular y entidad. Deberá reembolsar el importe en el plazo de 20 días hábiles a partir de que se den las contingencias cubiertas.

Se pagarán €100,000 por entidad y depositante. Es importante para poder planificar los importes que debemos mantener en cada banco y así estar tranquilos y completamente cubiertos. Una cuenta conjunta con dos cotitulares (lo más común en caso de matrimonio) estaría cubierta hasta €200,000, al igual que cualquier depósito con los mismos titulares. Si tenemos en una entidad una cuenta con dos titulares y €200,000 y uno de ellos, además, tiene una cuenta de ahorro con €40,000 estos últimos no estarían garantizados. Debemos considerar los €100,000 el límite conjunto sumando todos los depósitos de una misma persona en una entidad.

¿El consejo? Lo más conservador es disponer los ahorros en distintas entidades, sin superar nunca el límite establecido. No es probable que se llegue a acudir al FGD, en realidad su mera existencia es una táctica para evitar el pánico bancario y que tenga que actuar, pero tampoco es sensato tentar a la suerte.

¿Otro consejo? Si tenemos dudas sobre la solvencia del FGD español y de nuestra economía, podemos repartir nuestros ahorros entre distintas entidades que estén cubiertas por Fondos de otros países. Si la entidad opera en España a través de una sucursal y no de una filial, la cobertura la ofrece el FGD del país de origen. La relación de entidades adheridas al FGD español se puede consultar aquí. Sabemos que el código de entidad son los primeros cuatro dígitos de nuestro número de cuenta. Si hacemos una simple búsqueda por esos cuatro dígitos (o por el nombre) podremos ver si está en la lista y bajo el paraguas del FGD español. Si no aparece en la lista no hay que asustarse, salvo que hayamos caído en las manos de un chiringuito financiero[4], de las que advierte la CNMV aquí. Será una sucursal y estará cubierto por el FGD del país de origen. Sin dar consejos comerciales, el otro banco en el que todos pensamos por su constante publicidad es una sucursal y está cubierto por el Fondo holandés.

¿Más consejos? A la hora de contratar un producto financiero consultar si está en el listado de los no cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos. Si así fuera, lo lógico sería solicitar una mayor rentabilidad o mejor liquidez para compensar la menor seguridad que ofrecería. El listado completo lo tenéis también en el anexo I.

La cobertura opera para personas físicas y jurídicas con los mismos límites. Si en el mismo banco tengo la cuenta de la persona Israel Mármol y de la sociedad Israel Mármol, S.L., con la que hago mis negocios, estoy cubierto hasta €100,000 en cada una de las cuentas. Si la cuenta personal la tengo con mi mujer como cotitular, en ésta estoy cubierto hasta €200,000, para un máximo de €300,000. El que tener todos los productos bancarios contratados con la misma entidad pueda no ser la mejor idea será objeto de un análisis en otro apartado del curso. No sólo por lo de los huevos y el cesto sino porque no todos los bancos cubren los perfiles de todos los clientes y las necesidades empresariales no son las de el cliente persona física.

El que conozcamos el caso de que ante una deuda de la empresa el banco haya echado mano de los fondos de las cuentas de los socios, por ilegal que sea esto, es otro argumento para aconsejar que “quien evita la tentación….”. Se puede reclamar y recuperar el dinero, pero si empezamos impidiendo que tal situación se dé nos ahorraremos disgustos y quebraderos de cabeza.

            El rendimiento

            Con los depósitos conocemos de antemano el rendimiento que obtendremos al vencimiento, el interés pactado menos los gastos en que hayamos debido incurrir para obtenerlos, normalmente el coste de la cuenta corriente asociada, y las retenciones que soportemos para el pago anticipado de los pertinentes impuestos.

 

–      el interés pactado será la Tasa Anual Equivalente (TAE) que resulte del cálculo que considere el tipo de interés nominal y los pagos pactados. Podemos tener un depósito que pague un 4% anual al vencimiento y otro que pague un 4% anual, con liquidación mensual de intereses. Podéis consultar la hoja de cálculo que os ofrecemos para calcular la TAE de distintos depósitos y ver la diferencia. Como regla general, cuanto mas numerosos y más próximos en el tiempo sean los pagos, mayor será la TAE. La explicación es simple: la TAE es una medida (simplificando) que me sirve para comparar la “bondad” o mayor o menor conveniencia de una operación financiera. Si dispongo de la parte proporcional de los intereses el mes que viene en lugar de tener que esperar todo un año, el primer depósito es más conveniente para mi. Mucho más si los intereses se “capitalizan”, es decir se añaden al capital para generar más intereses, pero este sería el caso de capitalización compuesta que no es el que estamos tratando aquí, que es el de capitalización simple.

 

¿Cuándo no obtendremos el interés pactado? Cuando recuperemos la inversión antes del vencimiento. Si necesitamos recuperar el dinero por cualquier causa, deberemos abonar una comisión por cancelación o penalización a la entidad. Es criterio del Banco de España que en los depósitos tradicionales, sea una penalización o una comisión, su importe no debe ser superior al de los intereses brutos devengados desde que se contrató el depósito hasta la fecha de cancelación, de modo que siempre debemos recuperar como mínimo el capital invertido, pero puede que debamos asumir la compensación de pagos de retenciones de impuestos que se hayan practicado sobre intereses abonados, importe que recuperaríamos en la siguiente declaración de impuestos que presentemos.

 

Es importante recordar que el “Interés técnico” que ofrecen los seguros de ahorro, y que a veces se venden como depósitos, no se debe tomar como el interés nominal ni por supuesto como la TAE final de la inversión. Al interés técnico, que es el gancho comercial de la venta, se le deben restar los gastos asociados a la operación, de modo que el resultado de la inversión será menor que si aplicamos el interés técnico directamente al capital.

 

–      el coste de la cuenta asociada. Según doctrina del Banco de España, si una cuenta corriente se usa únicamente para dar servicio a un producto de pasivo, para el abono de los rendimientos y capital al vencimiento, la entidad no debe cargar comisiones por la misma[5]. Como todas las comisiones son negociables, ésta se eliminará mencionando el hecho de que el depósito se puede realizar en la entidad con la que estamos hablando o en la de al lado, que no cobra gastos. Esto es mucho más cierto si hemos acudido a una nueva entidad al reclamo de un depósito para “dinero nuevo”. Con decir “bueno, si en realidad no quieren el dinero no hay problema”. Obra milagros. El problema es que es muy probable que la comisión reaparezca periódicamente con cada liquidación semestral o anual y haya que volver a reclamar, aunque el que se carguen comisiones por servicios hasta el momento gratuitos es una mala práctica bancaria. Más en el módulo de comisiones.

–      las remuneraciones de los depósitos están sujetas a impuestos, como todas las rentas. Son rendimientos del capital mobiliario, independientemente de que cobremos en efectivo o en especie (sería el caso de los “regalos” o remuneraciones en forma de productos físicos). Estos rendimientos están sujetos a retención fiscal y la entidad debe depositarlos en Hacienda para luego incluirlas en la declaración anual de impuestos que corresponda. Tengamos que cuenta las condiciones particulares ofertadas y quien se hace cargo de la retención fiscal. Puede que contratemos un depósito que nos entrega un televisor como rendimiento y lo primero que veamos sea un cargo en nuestra cuenta: seguramente serán los impuestos que haya que pagar si es que hemos asumido que son por nuestra cuenta o los gastos de envío del regalo.

 

2.2.1              CÁLCULO DE RENDIMIENTOS

 

Para saber el rendimiento final y tener una cifra que me permita comparar alternativas debo calcular la TAE, que se define como la cifra a la que se deben descontar los pagos y cobros durante la vigencia de la operación para que el valor actual de los mismos sea igual. Puede parecer complicado, en ocasiones lo es, pero debemos tener claros una serie de conceptos:

 

–      el interés nominal, que preferiremos que en los depósitos sea superior a inferior, es obvio.

–      el número y periodicidad de los pagos, que en principio se prefiere que sean más numerosos y anteriores en el tiempo cuando prestemos el dinero. Es preferible tener un euro hoy a tenerlo el mes que viene por dos razones:

–      no vale lo mismo un euro hoy que dentro de un mes

–      si ya lo he recibido no corro el riesgo de que no me lo paguen por cualquier motivo.

–      los gastos y comisiones aplicables a las operaciones. Si tengo que pagar gastos de mantenimiento por la cuenta corriente[6], el rendimiento que obtendré de mi depósito se verá mermado.

–      la eventual retención a efectos de impuestos. Si puedo invertir en un activo exento de retención, como las Letras del Tesoro, a igualdad de condiciones debo preferir las primeras.

 

2.2.2              REMUNERACIONES EN ESPECIE

 

En este caso no se recibe dinero efectivo por el depósito, se recibe algún tipo de “regalo” o producto físico que sustituye a la remuneración monetaria. Hay varias razones para no recomendarlas, no siendo la menor el argumento de la campaña de publicidad de una entidad: “porque la vida no se paga con tostadoras”.

 

Primero hay que considerar la valoración que se otorgue al producto que se entrega. Estudios comparativos han mostrado que, en general, los precios a los que se valoran los bienes que se entregan suelen ser los de la banda alta a que se pueden encontrar en el mercado, cuando no directamente más caros que la alternativa más cara acudiendo a la compra directa. Así se infla el rendimiento final del depósito, pudiendo publicitar una TAE superior a la que resultaría si consideráramos el valor adecuado del bien.

 

El ejemplo sería recibir un televisor de 26 pulgadas por una imposición de €33,500 a un año que estuvo en vigor hasta el 31 de mayo de 2,012. El televisor lo he podido encontrar en una banda de €399 a €548,37, con tres ofertas intermedias. Si la TAE de la imposición es de un 1,54%, estaría recibiendo €508,08 (en este caso es una renta que recibo por anticipado, una prepagable), más caro que las tres mejores ofertas y un 27% más que la mejor de ellas. Apenas un 7,35% más barato que la oferta más cara. Si consideramos el descuento que debe recibir la entidad por la compra de, digamos, 1,000 unidades del televisor, podemos concluir que la valoración que han otorgado[7] está inflada. Si el televisor lo valoramos en €399 el rendimiento ya sólo sería del 1,205%.

 

Además de la remuneración hay que considerar el pago a cuenta del IRPF, retenciones sobre rendimientos del capital mobiliario, que en este año 2,013 es del 21%[8]. Depende de cómo se estipule, puede pagarlo el beneficiario o puede asumir el coste la entidad, aunque la opción más normal es la primera. En el caso anterior, si lo paga el cliente la TAE final sería del 1,21%. Debo pagar €33,500 MÁS €106,69 (el 21% de retención sobre los €508,08 en que he valorado el televisor, para obtener €508,08 por anticipado y recuperar los €33,500 al cabo de un año. Si es la entidad la que asume el importe de la retención, considerando que la TAE es del 1,54%, por definición del contrato, me resulta que han valorado el televisor en €419,90 y la retención del 21% para Hacienda es de €88,18 adicionales. Aún así, podría haber comprado el televisor más barato acudiendo al establecimiento más económico.

Este ejemplo, que es real , resulta difícil de justificar y se torna en difícil de creer en el siguiente caso, cuando en la misma oferta se encuentra la opción de suscribir una imposición a un año de €5,800, con una TAE del 1,52%, para obtener un donativo de €60 a la ONG de nuestra elección. He dado todas las vueltas que he podido a los números y no me sale esta rentabilidad por ningún sitio. Un 1,52% prepagable a un año sobre €5,800 son €86,84. Si la entidad se hace cargo de la retención de IRPF, el neto sería €68,60 y la retención ingresada en la AEAT €18,24. Si se entregan a la ONG €60, ¿donde quedan los €8,60 restantes?. La solución es que la TAE de este depósito es de 1,326%, no del 1,52%

 

Sería peor si resulta que el cliente debe soportar la retención de impuestos. En este caso, debe abonar €5,755.95 (Deposito €5,800 a los que tengo que sumar la retención de €15,95 que tengo que pagar y restar los €60 que recibo y dono a la ONG) para obtener de nuevo €5,800. La TAE en este caso es del 0,77%, la mitad de lo anunciado.

 

En resumen: salvo casos muy concretos, LAS REMUNERACIONES EN ESPECIE SON LA PEOR OPCIÓN A LA HORA DE ELEGIR UN DEPÓSITO.

 

–      Los bienes están sobrevalorados

–      en caso de rescate anticipado, tendríamos que pagar la diferencia entre la valoración del regalo y los intereses devengados durante el tiempo de vigencia del depósito

–      es muy probable que debamos asumir el coste fiscal (retención de hacienda) en efectivo, reduciendo aún más la rentabilidad

ANEXO I

Listado de productos no cubiertos por el FGD

DEPÓSITOS DINERARIOS NO GARANTIZADOS

No se considerarán depósitos garantizados:

  1. Los depósitos realizados por otras entidades de crédito por cuenta propia y en su propio nombre, así como los realizados por los sujetos y las entidades financieras siguientes:
    1. Las sociedades y agencias de valores.
    2. Las entidades aseguradoras.
    3. La sociedades de inversión mobiliaria.
    4. Las sociedades gestoras de instituciones de inversión colectiva, así como las sociedades gestoras de fondos de pensiones, de los fondos de titulización y de capital riesgo y los depósitos de las entidades que gestionan.
    5. Las sociedades gestoras de cartera.
    6. Las sociedades de capital riesgo y sus correspondientes sociedades gestoras.
    7. Las entidades cuya actividad principal sea la tenencia de acciones o participaciones.
    8. Las entidades, cualesquiera que sea su denominación o estatuto que, de acuerdo con la normativa que les resulte aplicable, ejerzan las actividades típicas de las anteriores.
    9. Cualquier entidad financiera sometida a supervisión prudencial.
  2. Los valores representativos de deudas emitidos por la entidad de crédito, incluso los pagarés y efectos negociables.
  3. Los certificados de depósito al portador, las cesiones temporales de activos y las financiaciones con cláusula de subordinación.
  4. Los depósitos constituidos por empresas pertenecientes al mismo grupo económico que la entidad de crédito.
  5. Los depósitos constituidos por las Administraciones Públicas.
  6. Los depósitos constituidos por quienes ostenten cargos de administración o dirección en la entidad que origine la actuación del FGD según lo establecido en el artículo 1.4. de la Ley 26/1988, de 29 de julio, sobre disciplina e intervención de las entidades de crédito, por las personas que tengan una participación significativa en el capital de la entidad según lo establecido en el artículo 56 de la Ley 26/1988, o una participación en empresas de su grupo económico, según los criterios contenidos en el artículo 4 de la Ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores, así como por los cónyuges y familiares en primer grado de unos y otros.

Fondos de inversión, inversiones directas en acciones, seguros, opciones, warrants, etc. también están excluidos por definición al no ser depósitos dinerarios.

 

[1] Este plazo, que parece caprichoso, es el resultado de una nueva innovación ….. para eludir una norma. Como el Banco de España limitó el interés que las entidades podían ofrecer a doce meses pues lanzamos uno a trece y la limitación desaparece. Personalmente creo que la limitación la publicó el Banco de España pero la estableció D. Emilio Botín: si había bancos reventando el mercado y atacándole la cuenta de resultados, bien por tener que aumentar las remuneración de sus depósitos, bien por la salida de estos hacia otros bancos, ¿para qué competir si se dispone del BOE? Nominalmente el BOE es del Gobierno, pero si D. Emilio tiene un porcentaje más que significativo de la Deuda Pública Española…. Miren a ver lo que significan las minorías de control en las compañías. Pues eso.

[2]   Y, además, ha sido limitado por el Banco de España aunque con alguna pequeña excepción: se permite que el límite establecido se supere cuando el depositante sea un gran cliente o administración pública, o sea que sólo se perjudica a los de siempre que verán como se reduce la rentabilidad de la inversión más conveniente en una gran parte de los casos.

[3]   Problema puede ser la declaración de concurso o el convencimiento del Banco de España de que la entidad tendrá dificultades para atender los reembolsos, una vez producido el impago de depósitos, sin perspectiva cercana de recuperación de la capacidad de atender los pagos.

[4]   Chiringuito financiero es la forma coloquial de referirse a las entidades que ofrecen servicios de inversión sin estar autorizadas por la CNMV. Siempre son muy peligrosas, al no estar reguladas ni supervisadas ni cumplir, por definición ya que si no se registran es iluso pensar que cumplirán cualquier otra norma de los reguladores, las obligaciones que tienen impuestas las entidades que operan en los mercados financieros. El mejor modo de desprenderse de nuestro dinero es confiarse y confiarlo a estos operadores.

[5]   Página 120 MSR BdE, 2,010.

[6]   Aunque el Banco de España considera que si la cuenta sólo sirve para dar servicio a una operación de activo o de pasivo no se deben repercutir costes por la misma.

[7]   Me podrían argumentar que la norma fiscal obliga a valorar las entregas a precios de mercado, lo que es cierto en algunos casos, pero nada impide que la entidad me valore la remuneración al precio para ella y luego calcule la retención fiscal sobre el precio de mercado, la complicación no puede considerarse insalvable en absoluto.

[8]   Supuestamente este aumento del 19% al 21% es transitorio para 2,012, 2,013 y 2,014. Acepto apuestas sobre si va a volver al 19% en 2,015 pero seguramente la perderé al ser año electoral. Entonces apostaré a que vuelve a subir en 2,016.

 

 

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Curso de Defensa (Personal) frente a la Banca. por Israel Mármol se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
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