Otra razón para la segunda oportunidad.

Leemos que “Guindos facilitará que las empresas viables refinancien sus deudas”.

No voy a entrar en la demagogia contra los empresarios, que siempre se ayuda a los mismos y bla, bla, bla. Pero sí que tengo que mencionar que en España en la práctica opera la dación en pago. Lo cuento al final porque con el rollo que me ha salido dudo de que nadie llegue ala justificación. Que es muy sencilla:

¿Por que no ofrecer esta misma oportunidad a las familias que se encuentran en una situación apurada?. Los hay que han sido unos irresponsables pero también los hay que han sufrido una desgracia que los ha puesto en una situación de la que pueden salir. Si es que se les ofrece la oportunidad de hacerlo.

La dación en pago opera para las personas jurídicas. ¿Cómo?. Hace ya muchos años Josep Lluis Nuñez, en aquel momento Presidente del Barcelona y con intereses inmobiliarios ya conocía el truco: en lugar de tener una promotora con €30,000 de capital social para construir diez promociones, creaba diez promotoras con €3,000 para cada una de ellas. Así, si una iba mal no arrastraba a las demás.

Pues bien, en España el artículo 1,911 del Código civil se aplica por igual a para personas físicas y jurídicas. Pero aquellas no pueden desaparecer, algo que sí pueden hacer éstas.

Si una promotora va mal, se cierra, el banco ejecuta los préstamos adjudicándose el suelo o las promociones a medio construir, si hay suerte alguna ya construida que pueda vender, y aunque la deuda persista en la práctica nunca la va a cobrar, salvo que se derive responsabilidad por mala gestión a los administradores o propietarios, algo extremadamente poco común. Así que la dación en pago es real.

Pero como una persona física no puede desaparecer, el artículo 1,911 le persigue hast ala tumba y, si los herederos no aceptan la herencia a beneficio de inventario o renuncian, hasta más allá.

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