Lo que no va a ser asesoramiento financiero.

Contexto: “La banca ha destruido 53,000 empleos desde 2,008″. “Aún faltan por cerrar entre 3,000 y 5,000 oficinas”

“Uno de cada tres despidos en la banca se producirá en este año (2,013)”.

¿Qué va a hacer una horda (con perdón) de desempleados que necesitan comer todos los días. Una parte, los prejubilados, ni siquiera podrán ir a ver obras, siendo el sector de la construcción y obra pública casi el único peor que el financiero, pero no es previsible que se lancen en masa a alguna actividad concreta.

Pero, ¿y los recién licenciados de 2,004 a 2,007 que se contrataron en masa para abrir nuevas sucursales?. Tienen que buscar alguna actividad.

Y si quieren seguir en el sector financiero, normalmente el único en el que tienen experiencia, hay una salida inmediata: el agente financiero, un autónomo que distribuye, en muchos casos en régimen de exclusividad, como por ejemplo si lo eres de Bankinter, aunque hay muchas más entidades que cuentan con esa figura: Banesto, Sabadell, BBVA, Banco Espíritu Santo, Deutsche Bank, en fin, casi todas las entidades. Por no hablar de las aseguradores.

¿Y qué se puede esperar de estos agentes?. Pues al trabajar en régimen de exclusividad, sólo se puede esperar que repliquen los errores que se han cometido en el pasado: la colocación, no la venta relacional que defiende Cosimo Chiesa sino la transaccional, la de aquí te pillo, aquí te mato y ya te he colocado el producto en campaña. Tengo poca confianza en que de repente cambien los hábitos de venta y pasen a un verdadero asesoramiento de los clientes. Entre otras cosas porque ésta es una venta más laboriosa y que da frutos a medio plazo mientras que los objetivos de captación de pasivo de los bancos son, como muy dilatados, anuales.

Y no cuento con que haya una avalancha de registros como EAFIs ya que una de las limitaciones a su actividad, la mayor en mi opinión, es que sus ingresos deben provenir exclusivamente de los honorarios facturados a los clientes, no se les permite recibir las habituales “retrocesiones”, porcentaje de las comisiones por la comercialización de sus productos que pagan las gestoras a las entidades comercializadoras.

Así que mi pronóstico es: se replicarán los mismos pecados del pasado pero incluso en peores condiciones ya que en las sucursales, en 2,004 a 2,007 se tenía el sueldo razonablemente asegurado y lo que se perdía si no se alcanzaba el objetivo era el bonus y el viaje al Caribe, normalmente. Ahora lo que se pierde si sigues en una entidad es el trabajo y si eres independiente es el pago de la hipoteca del mes que viene.

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