¿Cual será el próximo sector que despegue?

El otro día pensaba que hay una oportunidad de inversión en un sector que aún no he identificado.

(Es contradictorio con lo que dije ayer, que “Ni lo sé, ni me importa” y el que sepa que hay un sector por despegar pero no sepa cual a mí también me dejaría patidifuso. Pero nadie ha dicho que no pueda tener contradicciones y rarezas, es parte de mi encanto)

A lo que iba: los fondos que invierten en sectores concretos en ocasiones funcionan muy bien para ciertas estrategias de inversión. Por ejemplo, para una inversión conservadora un fondo de “utilities” puede reducir la volatilidad de la cartera a la vez que aportar un plus de rentabilidad. La razón: aún en la peor de las crisis seguiremos teniendo que encender la luz, usar agua para la lavadora o encender la caldera para calentar la casa.

Curiosidad: hace apenas diez o doce años las “telecos” eran consideradas empresas de alto riesgo y sólo se recomendaban a especuladores agresivos. La incertidumbre sobre los nuevos proyectos en los que se embarcaban (por ejemplo, el fiasco de la 4G por la que telefónica pagó algo así como €6,000 millones en Alemania, mientras que en España se cedió gratuitamente perdiendo una oportunidad de oro de ingresar bastante,  o las ruinosas inversiones que la misma Telefónica tuvo que realizar por motivos políticos, como Vía Digital) Sin embargo, ahora las telecos han pasado a ser consideradas defensivas al tener unos ingresos casi tan regulares como las eléctricas o las empresas suministradoras de agua.

Y mañana cuento la brillante idea de Villalonga sobre la sede social de Telefónica.

Pero me voy por las ramas: hay fondos que invierten en la cadena de valor del vino que han ofrecido rentabilidad muy interesantes recientemente. ¿La razón? En mi opinión, la democratización del consumo de vino.

Mientras el consumo estaba reservado a estratos más altos de la sociedad y el grueso de la población se conformaba con el chato peleón, beber vino era signo de distinción y el consumo era reducido.

Cuando se fue popularizando el consumo, llegando a casi todas las capas sociales, cultivándose excelentes vinos en toda España, aumentando, en resumen, la producción y venta, es evidente que quien invirtiera en su momento en la cadena de valor, de nuevo, en empresas, no en botellas de vino, habrá obtenido un retorno interesante.

A lo que iba, de nuevo: tiene que haber un sector a punto de democratizarse: algo que por el momento sólo consuman ciertas élites adineradas y que esté cerca de pasar por el mismo proceso que el vino. ¿Cual? Pues por el momento no tengo ni idea. Pero sigo dando vueltas a cual puede ser. Cualquier sugerencia será bienvenida.

Y hay otro sector a punto de despegar, relacionado con el anterior: una vez que el sector que busco se democratice, habrá otro en el que se refugie la necesidad de sentirse exclusivo de la gente adinerada, que pueda pagar un plus significativo que sólo justifica esa exclusividad. Invertir en este sector me parece otra buena oportunidad.

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