Siete chicarros.

Expansión nos deleita con una de las previsiones sobre el pasado en las que somos tan buenos los economistas, Ramón Jaúregui, “La OTAN es una organización que nos ayudó a acabar con el nazismo” (La OTAN se fundó en 1,949) o Pedro J. Ramirez publicando como exclusiva unos correos que había publicado la Revista Mongolia el día anterior.

Bien, “Siete valores se disparan más de un 26% en septiembre” y la noticia en el boletín era “Aún quedan valores en los que invertir en la Bolsa española”

Tratar de obtener un beneficio en valores que ya han despegado es, como mínimo inútil, y en el peor (y mas frecuente de los casos) la mejor receta para el desastre.

Es como tratar de coger un AVE en marcha que ya ha salido de la estación. Como mínimo lo perderemos, si no tenemos suerte podemos terminar teniendo un accidente o siendo arrollado si viene otro.

Pero claro, como noticia es mucho más fácil hablar del pasado que predecir el futuro. El peligro: los supuestos gurús de la bolsa son como aquel comentarista del episodio de los Simpsons: “acierta el 52% de sus pronósticos de los resultados de Fútbol Americano”. Nadie, nadie, nadie sabe qué va a pasar en Bolsa y si alguien lo supiera ya se guardaría mucho de contarlo.

El único que ha acertado, al 100% en su momento fue cuando al barón Rothschild le preguntaron: “¿Qué sucederá con los precios en la bolsa?“, respondió: “Fluctuarán”.

Pero estas noticias forman parte de la continua y abrumadora presión que todos sufrimos continuamente para especular, el peor modo de entrar en bolsa, en lugar de invertir, que se basa en cuatro reglas muy sencillitas, según Juan Palacios que de esto sabe, y que comentaremos en breve.

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