Aquí una churra, aquí una merina, aquí alguien que no sabe poner datos en contexto.

Nos dice Beatriz Talegón que “Si se echa cuentas de que hay 14 millones de jóvenes parados en la UE y que los fondos son para los próximos 7 años, el resultado son 60 euros por joven y año. Con eso no tenemos ni para pipas” para criticar “La garantía de empleo juvenil (que) prevé 6.000 millones de euros para que todos los jóvenes menores de 24 años que hayan terminado sus estudios obligatorios y lleven al menos 4 meses inactivos reciban por ley una oferta de formación o de prácticas.”

En esta noticia nos dicen que el objetivo es “que cualquier menor de 25 años reciba una oferta de empleo “de buena calidad”, un aprendizaje o prácticas que le permitan incorporarse al mercado laboral a los cuatro meses de haber abandonado el sistema educativo o haber dejado su anterior puesto.” y cifra en 918 millones de Euros lo que se destinaría a esta iniciativa, dentro de los 6,000 millones de Euros del nuevo fondo para luchar contra el desempleo juvenil”.

O sea, que la nueva esperanza blanca de la “izquierda”

– mezcla dos iniciativas, el nuevo fondo para luchar contra el empleo juvenil y el “acuerdo político”, que no es más que una recomendación, para ofrecer un aprendizaje o prácticas dentro del primero

– no usa los datos correctos para el cálculo. Si queremos calcular el presupuesto para la segunda iniciativa deberíamos poner en el numerador los 918 millones de Euros específicos para la iniciativa y en el denominados el número de jóvenes menores de 25 años que, tras terminar sus estudios (deberían ser sólo los obligatorios si es que el requisito es “estar inactivo tras haberlos terminado) o haber dejado su anterior puesto, se encuentren inactivos tras cuatro meses

– la cifra de “14 millones de jóvenes desempleados”, que dá después de “echar cuentas” como dice ella, es estrafalaria. La cifra publicada recientemente es de 5,73 millones, sobre un total de desempleados de 26,2 millones. Dentro de estos 5,73 millones tendríamos que distinguir aquellos menores de 25 años (porque seguramente incluirá hasta los 30) y discriminar los que han terminado sus estudios obligatorios y, además, se encuentran inactivos transcurridos cuatro meses desde su finalización o pérdida de la anterior ocupación

– supone que el programa debe prestar servicio a los 14 millones de desempleados (dato erróneo) con €6,000 millones (que son €918 millones) durante los siete años de vigencia del programa, lo cual implica presuponer el total y absoluto fracaso de la iniciativa. Asume que todos y cada uno de los desempleados actuales van a acudir al programa todos y cada uno de los siete años de vigencia del mismo. Grotesco.

Una mejor aproximación hubiera sido calcular el número de jóvenes que terminan sus estudios o que pierden su ocupación y que transcurridos cuatro meses aún se encuentran inactivos y tratar de proyectar estas cifras a los siete años de vigencia del programa. Sólo así se podría saber si se destinan €60 al año o €600. La señora Talegón no lo sabe, pero aún así, protesta.

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